Se nota. Se presiente. El AVE está a punto de llegar de manera regular a Barcelona y una emoción indisimulada recorre la ciudadanía layetana.
Las consecuencias para el futuro de las relaciones entre Madrid y Barcelona no han sido suficientemente bien calibradas. Yo preveo un "turning point": nada será igual.
Madrid es una ciudad extraordinariamente atractiva. Tenerla a 2 horas y 35 minutos va a constituir un privilegio. De igual manera la Villa y Corte va a tener bien cerca la capital catalana y el mar.
El AVE Madrid-Barcelona marcará época, relativizará tópicos, romperá moldes, acercará talantes. Lo presiento.
¡Bienvenido sea!
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez