Libros, libros por doquier. Los estantes empiezan a doblarse. Se percibe desorden, saturación. Un pequeño Calcuta de hojas encuadernadas.
Debo podar ya mi biblioteca. Unos cuantos libros fuera.¿Pero qué títulos sacrificar?
Tirar un libro se me antoja como tirar comida: sabe mal. Pero a veces hay que hacerlo.
Bien mirado, hay que concentrarse en los libros que permanecen, los grandes merecedores de relectura.
Oigo en la radio que el 43% de los españoles prácticamente no lee nunca nada. Madrid y Cataluña son las zonas más lectoras. Y en cuanto a géneros, más las mujeres que los hombres.
Lo sé positivamente de mis tiempos de responsable de comunicación en Círculo de Lectores. La empresa te obligaba los primeros días a acompañar los equipos de venta y hacer la llamada "puerta fría": venta al azar por las calles. Por la cara, vamos.
Nos tocó un barrido por la calle Tuset de Barcelona, repleta de saunas y locales de alterne. Allí aprendí que las prostitutas son grandes lectoras. Entre servicio y servicio amenizan las esperas tragándose voluminosos libros. Muchos de ellos, novelas románticas.
La España real. Bonita expresión. Se lee poco. Qué le vamos a hacer.
Y yo, en víspera de poda de libros.
El el fondo el problema en la vida es siempre el mismo: saber seleccionar.
Pasemos página...
Martes, 29 de mayo
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