
Cuando Laporta, ya vestido, se dirigía a la sala de espera, García Hoz le reprochó: «¡Vaya ejemplo!». El presidente se dirigió a él: «¡Qué me miras!». El periodisto dijo algo y Laporta le espetó: «¿Te has excitado?».
José María García-Hoz habló el lunes en Radio Marca acerca del incidente protagonizado por Joan Laporta el pasado sábado y que relató en una carta a ABC. El periodista y empresario afirmó haber sentido una “decepción profunda” ya que “un personaje público de tanta relevancia no puede permitirse esas cosas".
"Es un energúmeno y eso es lo que me decepciona”, señaló, oponiendo su actuación a la de la Reina Sofía hace unos días en Singapur. El autor de la carta, que se declara seguidor del equipo azulgrana, culpó al dirigente barcelonista de casi “obligarle” a quitarse del Barcelona, como consecuencia de su actuación, “y eso no se lo perdonaré”.
, García-Hoz quiso destacar el buen comportamiento de los escoltas del presidente, que en todo momento intentaron calmarle, por lo que no tuvo “sensación de peligro físico cuando me increpó; era sólo una discusión”.
Viajaba Laporta hacia Bosnia, en misión institucional, cuando el aparato se empeñó en jugar con sus nervios. Puestas en alerta máxima tras los atentados de Londres, las alarmas se dispararon la primera vez que Laporta intentó traspasar el arco. El presidente del Barça retrocedió, se desprendió de llaves y monedas e hizo un nuevo intento. Las alarmas volvieron a saltar. Laporta dejó entonces su reloj y sus bolígrafos y emprendió la tercera intentona. La alarma insistió en sonar.
Harto de tanto pitido, exaltado por la reiteración, el presidente del Barça perdió los nervios. Insultó al personal de seguridad, se sacó los zapatos y los hizo volar, antes de irse a por el cinturón y el pantalón. Ante la mirada estupefacta de los que le rodeaban, Laporta se quitó los pantalones, los metió en una cesta para que pasaran el control y, durante unos minutos, aguardó, en calzoncillos, alguna reacción.
El primero en hacerlo fue un miembro de la Guardia Civil que, estupefacto por el episodio, le solicitó el DNI y, tras escuchar algún que otro insulto, se lo llevó a un aparte. Minutos después, Laporta reaparecía adecentado, con sus pantalones y zapatos, pero idéntico cabreo.
La historia la contaba ayer en una carta al diario Abc, el periodista José María García-Hoz, testigo de la escena. Consultadas por este diario en la mañana de ayer, fuentes del club azulgrana aseguraron estar al corriente de un "incidente" ocurrido el sábado en El Prat, pero no ofrecieron más detalles. Sin embargo, fuentes cercanas al personal del aeropuerto barcelonés confirmaron los hechos tal y como los relata el mencionado periodista. Y no sólo eso: según las mismas fuentes,
Molesto con la actitud del presidente del Barça, García-Hoz decidió denunciar públicamente el hecho. Avisado del revuelo, Laporta salió al paso desde el aeropuerto de Milán. "Sólo intenté solucionar una situación de bloqueo", se defendió. "En ningún caso perdí los nervios. No insulté a nadie ni hice ningún discurso homófobo". Laporta lamentó "profundamente" el revuelo y pidió disculpas a los barcelonistas que se hayan sentido ofendidos.