
Sólo pocas personas conocen realmente a Karl Lagerfeld. Y sólo unos pocos saben su fecha de nacimiento, que el rey de la moda alemana sigue guardando en secreto.
La casa de lujo Chanel, cuyo principal diseñador es Lagerfeld desde 1983, sostiene que fue el 10 de septiembre de 1938 y que por lo tanto celebra ahora su 70 cumpleaños. Y no es que la casa francesa quiera hacer más joven al modisto, sino que así está escrito en su curriculum. Para otros, sin embargo, está clarísimo: Lagerfeld cumple 75.
"Está entre medio. Pero habrá que esperar a mis memorias", dijo Lagerfeld hace poco aen una entrevista. Nadie sabe cuándo se publicarán. Sin embargo, ya hay firmado un contrato con una editorial estadounidense. Sólo queda esperar.
Lagerfeld es un hombre lleno de misterios. No sólo porque calla sobre su verdadera edad. En general, el multifacético diseñador no suele mostrar sus cartas. Su historia, dice, de todas maneras es diferente a lo que se dice sobre él. Y por eso se limita a contar a los periodistas pequeños detalles y anécdotas sobre sus manías a la hora de comprar zapatos, que siempre adquiere un número más chicos. O relata divertido que tira su ropa interior a la basura tras el primer uso.

Su mayor enemigo es el aburrimiento. Y en ello debe radicar la receta de su éxito. Porque como renovador revolucionario encontró el lugar perfecto en el caprichoso mundo de la moda. Sus colecciones y diseños son una lograda combinación de elegancia, clasicismo e innovación. En ese sentido, se atrevió a realizar en cuero el clásico traje Chanel o combinó vestidos de noches con botas de motociclista.
Este hijo de una familia de industriales logró uno de sus golpes más geniales cuando ingresó en 1983 en Chanel como director artístico. En aquel entonces, llevó aire fresco a la marca ya cansada. Con una simbiosis perfecta entre el estilo tradicional de Chanel y elementos que marcaron tendencia volvió a convertir a la empresa en exitosa.
Su creación más lograda posiblemente sea su propia persona. Con su coleta blanca, sus enormes gafas de sol negras, los numerosos anillos y su abanico, el "emperador Karl" se convirtió en una seña de identidad ambulante. El fue el que creó ese estilo personal, casi un disfraz, que lo hace parecer inalcanzable. Refleja el espíritu misterioso del modisto, que no está en casa en ningún lugar, no temporal ni espacialmente.
A Lagerfeld no le gustan los retrospectivas ni los homenajes. "Nadie te da un crédito por el pasado", opina. Por eso, tampoco echa de menos Hamburgo, sólo porque nació allí. Su lugar favorito, afirma, es aquel en el que se encuentra en cada momento.
"No tengo prejuicios, ni sobre los lugares ni sobre las personas", agrega. Con una excepción, quizá: los intelectuales. "Quiero saberlo todo, pero no soy un intelectual, y tampoco me gusta su compañía. En el fondo, soy el hombre más superficial del mundo", dijo en una entrevista con el diario británico "Sunday Times".

A cambio, el diseñador alemán es demasiado perfeccionista, demasiado minucioso. Es un "workaholic", cuya biografía es una sucesión de hechos grandiosos. Ya de adolescente Lagerfeld se fue a París. Allí ganó en 1954 el primer premio del Secretariado Internacional de la Lana para diseñar un abrigo. Tras una práctica de costura en Pierre Balmain, asumió la dirección artística de la casa de alta costura Patou. Como "rey Karl", desde entonces dirigió casas tan nobles como Chloe. Y aún sigue marcando tendencia en el mundo de la moda.
Además, fundó su propia colección bajo el nombre Lagerfeld Gallery, se hizo un nombre como fotógrafo de moda, realizó decoración de interiores y porcelana y lanza perfumes y libros de fotos.
Y, sin embargo, para este hombre que pasa hasta veinte horas al día sentado a su escritorio y que considera horrorosas las vacaciones en la playa, aún no está alcanzada la meta: "Soy tan vanidoso como para creer que mi mejor y más influyente colección aún está por venir".
Jueves, 26 de noviembre
Siro López
Mª Rosario Aldaz Donamaría
José Donís Català
Antonio García Fuentes
Pedro Antonio Martín
Julián Moreno Mestre
Juan Fernandez Krohn
Marie-José Martin Delic Karavelic
Julio César Izquierdo
Padre Fortea