(PD/EFE).- Cientos de japonesas y chinas se operan los ojos, el pecho o la nariz cada año en Corea del Sur, muchas de ellas queriendo parecerse a las actrices que viven amores y tragedias en los culebrones surcoreanos, muy exitosos en estos países.
En Oriente, Seúl ya es conocida como la meca de las operaciones estéticas, por sus avanzadas técnicas y precios razonables, pero ahora la novedad es que el Gobierno ha decidido hacer de esta industria un poderoso argumento turístico.
El gobierno liberal de Lee Myung-bak se ha dado cuenta del potencial de sus servicios sanitarios y se ha propuesto sacarle más partido.
Al éxito de su empresa se ha sumado el interés de chinas y japonesas en parecerse al prototipo de belleza coreano, promocionado en los hogares asiáticos gracias a las teleseries de época que han creado auténticas estrellas con gran éxito en toda la región.
Según datos del Ayuntamiento de Seúl, el pasado año unos 1.100 extranjeros visitaron clínicas de cirugía estética en Seúl, la mayoría de nacionalidad china y japonesa.
Pero el gobierno no se contenta y quiere que dentro de cuatro años sean 100.000 los extranjeros que pasen cada año por los quirófanos surcoreanos.
El turismo sanitario a Corea del Sur, que comprende asimismo disciplinas como la odontología, es una industria en la que compite con países como la India, donde los bajos costes y los altos conocimientos de los profesionales atraen a clientes de los países ricos.
Un portavoz de BK, la mayor clínica de cirugía estética surcoreana, dijo a Efe que la inmensa mayoría de sus clientes, chinos, hongkoneses o singapureses, demandan operaciones de ojos, nariz y pecho.
Una de las intervenciones más demandadas consiste en occidentalizar la mirada con la creación de un pliegue en el párpado para crear una impresión de ojos grandes.
El sector privado ya ha comenzado a reaccionar a la creciente demanda internacional, por ejemplo una clínica estética del país anunció recientemente la apertura de sucursales en varias ciudades chinas, lo que le ha permitido triplicar su actividad hasta unas 40 operaciones al mes.
Pero quizá el caso más significativo de la proyección exterior de la industria estética surcoreana es el caso del Centro Médico Internacional de Cheongshim, cerca de Seúl, que tiene en nómina a tres médicos y una treintena de enfermeras nipones, ya que la mayoría de los pacientes son japoneses.
Esta clínica tiene un convenio con una agencia de viajes japonesa para que la visita a este centro forme parte del programa turístico.
Este hospital abarca desde un chequeo médico general hasta el tratamiento de la obesidad, cuyo coste es entre 3.000 y 8.000 dólares estadounidenses.
La repercusión es tal que en Pekín, Hong Kong o Singapur comienza a ser frecuente regalar cupones para someterse a cirugía estética en Corea del Sur.
Uno de los estímulos de la industria es la alta calidad que ofrecen los médicos surcoreanos, sumada a la rapidez de las intervenciones.
Un ejemplo: una operación para aumentar el pecho se puede hacer en una hora en Corea sin dejar apenas la cicatriz, en comparación con tres horas que es lo habitual en otros países.
Existen incluso operaciones en las que se aprovecha la hora de comer para las mujeres trabajadoras.
Una de las cirugías con más éxito es la operación , que consiste en inyectar colágeno para la nariz, la mejilla y los labios, con un coste de unos 2.000 dólares, para mejorar la impresión de cara.
Muchos extranjeros que visitan Corea del Sur en viaje de turismo o de negocios acuden a clínicas estéticas para recibir esa operación.
Pero el boom no se ha producido sólo en la capital.
Busan, la segunda ciudad surcoreana y muy próxima a Japón, ya acoge más de 80 clínicas estéticas, centradas en el cliente japonés.
En contraste con el pensamiento naturista, ético o incluso espiritual se encuentran estas personas o empresas médicas que lucran con la medicina y ahora tienen el apoyo del gobierno y las oficinas de turismo para fomentar el bajo autoamor o autoestima en la gente que está dispuesta a lastimar y transformar su cuerpo con tal de parecerse a un modelo de belleza impuesto. Es aterrador!
Creo que las intervenciones quirúrgicas y la inconformidad con nuestro cuerpo a la larga tiene repercuciones negativas o poco saludables como en el caso de Michael Jackson.
Miércoles, 10 de febrero
Peio Sánchez Rodríguez
Marie-José Martin Delic Karavelic
Ángel Sáez García
Alfonso Agís
Carlos Ferrer
Julio César Izquierdo
Juan Luis Recio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes