El estatuto valenciano y el estatuto Hyde
09.03.06 @ 11:28:22. Archivado en Comunidad Valenciana, Estatuto, Política, Estatuto Catalán, Francisco Camps

Ayer, a la puerta del Senado, Joaquín Martín Cubas, con su maletín de tapicería en la mano, me dejó oír un mensaje que su hijo Lucas le había dejado en el contestador. El niño decía: “Papá, te he visto en la tele, pero ¿para qué sirve lo que estáis haciendo?" La verdad es que esta es una pregunta que los políticos nos hacemos más veces de lo que comúnmente se cree. Los valencianos sabemos para qué hemos hecho la reforma de nuestro estatuto: para fortalecer la Constitución de 1978. Pero los nacionalistas catalanes también saben para qué están haciendo la reforma del suyo: para liquidar la Constitución del 78.
Durante mi intervención, el pasado lunes, en la Comisión General de Comunidades Autónomas en el Senado tuve ocasión de destacar la enorme importancia política e histórica que supone el hecho de que la reforma del Estatuto valenciano se hubiera aprobado con el 90% de los votos en Les Corts y en el Congreso de los Diputados. Y expresé mi confianza en que también en el Senado se aprobara el texto por una amplia mayoría.
En la tarde de ayer, en el Hemiciclo Nuevo del Senado, aquel consenso fue refrendado y reeditado: ja tenim estatut. La reforma valenciana ha llegado a su estación de término en Madrid con el mismo equipaje con el que salió de Valencia: consenso, constitucionalidad, solidaridad y normalidad.
Una normalidad de la que nos sentimos especialmente orgullosos porque define una forma de hacer política desde el consenso, sin estridencias. Una normalidad que, por desgracia y al menos a corto plazo, no va a tener un punto y seguido en la tramitación parlamentaria de la reforma estatutaria catalana. 
El estatuto valenciano es ambicioso dentro de la Constitución; el catalán la rebasa, la parte, la rompe, como le pasaba a Mr. Hyde con la camisa del Dr. Jekyll.
Nuestro estatuto se ha hecho con luz y taquígrafos y el texto aprobado –salvo algunas modificaciones meramente técnicas- es el mismo que salió de Les Corts; el que salió del Parlament catalán ha desaparecido porque el que se está discutiendo ahora es el que rehicieron ZP y Mas durante una reunión de siete horas en la Moncloa.
Tanto donde son oposición como donde gobiernan, los dos grandes partidos han respaldado el estatuto valenciano; el actual estatuto catalán lo ha pactado el PSOE de espaldas a sus dos socios de Gobierno en Cataluña, y lo ha pactado con CiU, que es el partido que quiere levantar a Maragall del sillón presidencial. Raro, raro, raro...
Nuestro estatuto no ha provocado ningún desgaste político. Los valencianos no hemos gastado en nuestro estatuto, hemos invertido; el catalán ha causado (déjenme contar) cuatro víctimas con nombre y apellidos: Maragall, Carod, Durán y Saura; o cinco, si contamos el descrédito que ha sufrido la clase política catalana que ha tomado las riendas de esta reforma; incluso seis, si tenemos en cuenta a las empresas catalanas que han sido objeto de un boicot tan injustificable como dañino.
La sociedad valenciana ha seguido la reforma en un clima de estabilidad política y normalidad institucional; la catalana, por el contrario, muestra síntomas de hartazgo ante la imagen de unos dirigentes políticos que, entre navajazos, traiciones y carreras, intentan domar ahora el caballo desbocado de la inestabilidad.
La nuestra es una reforma de madurez democrática, que reportará ganancias y rendimientos institucionales, de largo recorrido, que servirá tanto para el PSPV como para el PP y, sobre todo, a la sociedad valenciana en su conjunto.
La reforma catalana, hoy por hoy, sólo es la de CiU y se ha hecho con dos calculadoras en marcha: la de los céntimos y la de los votos. Veremos lo que le dura a quien le pueda durar.
El nuevo estatuto valenciano tampoco se ha hecho para aplacar la voracidad de nadie porque a los valencianos España nos sacia.
Mientras otros andan con pillajes, aprovechando que el cajero está despistado, o a la caza de la ganga de temporada, los valencianos sabemos, desde ayer, que tenemos un buen fondo de armario. Sin duda alguna, esta es la reforma del Estatuto querida por los valencianos para sí mismos y por los españoles para los valencianos. Sin más. Ni menos.
Comentarios:
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MARIA DESAMPARADOS ROSTOLL COT. PPCV.
ESTOS DEL P.P. SON LADRONES DE GUAN...
FORE PP MANIPULAOR
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Esteban González Pons



