Gracias, Vidal de Nicolás
10.02.06 @ 19:23:34. Archivado en Política, Rodríguez Zapatero, Medios de Comunicación
Euskadi no es la Alemania de 1933, ni la Argentina de Videla. Aunque no han faltado episodios esporádicos, en el País Vasco los libros incómodos para el régimen no se amontonan todas las noches en piras incendiarias. Sencillamente, porque nunca llegan a publicarse, sobre todo si el evitarlo está en manos de algunas instituciones. ¿Para qué quemar un libro y exponerte a que te comparen con funestos personajes, si puedes lograr que ni siquiera se compongan las galeradas?
Anoche, en Bilbao, participé en la presentación del poemario “Alteridad”, una antología con los mejores versos del poeta vasco Vidal de Nicolás, en un acto organizado por la Fundación para la Libertad que preside Nicolás Redondo. El libro de Vidal lo ha editado la Generalitat Valenciana porque el Gobierno Vasco nunca lo hubiera hecho.
A Vidal –miembro fundador del Foro de Ermua y uno de sus primeros presidentes- Franco lo metió en la cárcel de Burgos por demócrata, por reivindicar libertades y derechos, por revolucionario. Este lúcido octogenario fue testigo incómodo en la España herida y en la que empezaba a cicatrizar. Y sin embargo, tuvo que llegar el régimen democrático para que el fanatismo de otra calaña de fachas lo confinara en un presidio distinto, sin barrotes.
A Vidal, el Gobierno Vasco ha querido exiliarlo dentro de Euskadi. Su lucha es la de Pilar Elías, la de Agustín Ibarrola, la de Mikel Azurmendi, la de María San Gil y la de Rosa Díez, y tantos otros que se han resistido a ingresar en la atonía. A Vidal lo han querido ver ciego, sordo y, sobre todo, mudo. Les molesta mucho y le tienen miedo.
Puede que la historia de su tierra le obligara un día a colgar la lira, pero jamás ha dejado de amartillar la estilográfica contra los que sólo hablan con bombas y pistolas, y contra quienes, en demasiadas ocasiones, los han justificado; y desde que se echó al hombro cuartillas, tintas y dignidades, su voz no ha podido ser del todo callada.
Tiene bemoles, en cualquier caso, que un sagaz octogenario reúna en torno a su palabra a un centenar de personas para homenajear la libertad de expresión, la misma semana en que un cuarentón amigo de palabras solemnes -que dice ser capaz de reunir una Alianza de Civilizaciones entre más de 6.000 millones de seres humanos- abjura de la libertad de expresión como fundamento del sistema democrático de Europa.
Anoche, en Bilbao, participé en una reunión de valientes.
Valientes que no tienen miedo a decir que un día tuvieron miedo y otro dijeron "basta ya"; valientes que saben que se juegan la vida y que se la siguen jugando; demócratas empedernidos que dicen “no” al retroceso de los derechos y las libertades en el País Vasco; luchadores que no creen en atajos legales, ni en depuraciones en la Magistratura, ni en los cheques en blanco, ni en las negociaciones bajo mesa. Víctimas que se niegan a resignarse porque creen en el Estado de Derecho; víctimas que no estuvieron dispuestas a avalar con el silencio ningún Congreso de asesinos, porque nunca comulgaron con el secuestro, la tortura o la cal viva.
Anoche estuve con los destinatarios de esas cartas que se le extravían a Zapatero, con esos que no salen en las fotos que el Presidente tiene en el despacho.
Anoche estuve en Euskadi. No se quemó nada, pero encendimos un libro. Encendimos otra luz. Que nos dure.
Gracias, Vidal.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Esteban González Pons



