El grano, el granero y tal
12.01.06 @ 17:16:46. Archivado en Política, Rodríguez Zapatero, Estatuto Catalán
Cuando yo empezaba la carrera de Derecho, en los viejos manuales de Derecho Constitucional se afirmaba que la Constitución Española de 1978 había dado una solución a tres problemas históricos de nuestro país. A saber: las relaciones de la Iglesia con el Estado, la integración de periferias territoriales y la subordinación del Ejército a la sociedad civil.
Claro que de eso hace mucho tiempo. Entre aquello de entonces y esto de ahora nos ha pasado Zapatero.
Por incapacidad o a conciencia (no lo sé todavía), este Gobierno abre un nuevo frente de problemas cada dos por tres. Y la inconsistencia de sus posiciones es tal que no tiene más remedio que acortar los debates políticos y sociales para evitar quedar en evidencia. Así, hoy, 27 años después, las relaciones Iglesia-Estado son un foco de tensión permanente y el proceso de desintegración territorial es objeto de debate en el Congreso. Y así, hace unos días, los militares se permitieron recordarnos que saben lo que es un tanque.
ZP ha sumado otro frente: el frente militar (no es un chiste).
La reacción del gobierno ha sido rápida, como no puede ser de otra forma en una democracia. El estamento militar tiene unas limitaciones y unos privilegios en función precisamente de su condición militar. La injerencia de los militares en el debate político no es saludable para la democracia, aunque sólo sea porque tienen una posición de fuerza que no tenemos los demás.
El Teniente General Mena se extralimitó en sus funciones con su discurso institucional. Y lo hizo porque él es un militar, sometido a una determinada disciplina. Pero, también, porque el discurso lo pronunciaba en ejercicio de un cargo para el que fue designado por el actual Gobierno. El mismo Gobierno que ha auspiciado el proyecto de Estatuto de Catalunya contra el que Mena arguyó el artículo 8 de la Constitución. Fue imprudente, pues, por los dos lados.
Sin embargo, la reacción del Gobierno, por más que rápida, deja en el aire algunas cuestiones: ¿por qué Bono tiene tanta querencia al arresto (militantes del PP de las Rozas, caso Roquetas…)? ¿por qué el Gobierno se empeñó desde el primer momento en afirmar que era un hecho aislado si en las horas siguientes han aparecido adhesiones al Tte. Gral. Mena como si fueran champiñones? ¿Se trataba de una mentira preventiva?
El Estatuto de Catalunya promovido por ZP preocupa a todo el mundo. No es extraño, pues, que también inquiete a los militares, que debajo del uniforme no dejan de ser ciudadanos. Tan ciudadanos, tan preocupados, como lo están Bono, Ibarra, Leguina, Vázquez y algunos otros muchos que no votan PSOE. Eso sí, al presidente del Gobierno parece que no le preocupa. Lo dicho: un grano no hace granero.
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Esteban González Pons



