Algunas semejanzas
19.11.07 @ 12:31:54. Archivado en Cuba, Mundo
Por Camilo López Darias.

Si habríamos de equiparar a la dictadura partidista de Hugo Chávez, el ex coronel golpista que reside en el palacio caraqueño de Miraflores, con alguna de las administraciones de la Cuba republicana, nada mejor que traer a colación al general mambí Gerardo Machado y su gobierno represor.
Desde los lemas pre electorales, donde priman el nacionalismo y las reivindicaciones antinorteamericanas (no olvidemos la promesa machadista de eliminar la Enmienda Platt) hasta el control absolutista del congreso y el senado con vistas a realizar modificaciones constitucionales que eternicen el ejercicio del poder, la semejanza es innegable.
Pero como suele suceder en estos casos, si a Machado y sus colaboradores les faltó un discurso ideológico de base, en el caso de Chávez el proselitismo “revolucionario” campea a sus anchas en todos los estamentos de la vida.
Quizás de allí los resultados. El presidente con vocación dictatorial Gerardo Machado, deudor de la Cuba revolucionaria del siglo XIX, dejó una obra constructiva perdurable e impresionante. Hugo, amén de sus pretensiones imperiales, sólo puede mostrar destrucción física e institucional.
La carretera central, acueductos y alcantarillados, caminos complementarios, escuelas y hospitales, obras emblemáticas en la capital… En ese sentido el caudillismo populista republicano supera con creces al castrismo y sucedáneos.
Pero en nuestros pueblos latinoamericanos parece existir una marcada propensión por la adoración de líderes individuales. Luego ya de las primeras concreciones de carácter dictatorial reveladas por Machado, en pleno 1927, el ex general mambí fue recibido en La Habana por un pueblo histérico y enardecido que lo llevó en hombros a palacio, ante la complacencia de todas y de todos. Regresaba de un viaje al interior donde propagandizó la prórroga constitucional a un segundo mandato de seis años.
Camilo López
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