Mosley y giros
16.11.07 @ 12:32:26. Archivado en Mundo
Por Camilo López Darias.

Los hombres suelen equivocarse. Aunque esa percepción de error, como el resto, es subjetiva y no concreta. Depende de quién juzga. Sí, también del “cómo”. Y es en ese sentido que la unanimidad se esfuma, estableciéndose la diversidad como resultado final.
Sin embargo, a veces se impone la mayoría (algo atemorizante, lo sé) con respecto a una opinión determinada. Y en casos así, ante la disminución consecuente del pluralismo, aumenta la credibilidad.
¿Menos pluralismo, más credibilidad?
Al menos en política se convierte en una sombra profundamente inquietante, porque se constituye en sustento justificativo de tiranías y totalitarismos, por ejemplo.
Pienso que hoy pecaré casi de absolutista al comentar un aniversario más, así de pasada, del nacimiento del político sajón Oswald Mosley, el más joven miembro de la Cámara de los Comunes en su fecha.
Hombre atribulado y en lucha permanente con la lógica (o deslógica) partió simpatizando con el conservador partido para luego caer en las redes, seducido y derrotado, del laborismo inglés, su pacifismo vecinal y la proletarización de las ideas.
De paloma blanca a cuervo, tras la influencia de Mussolini y el demencial ingreso en el fascismo.
¡De izquierdista confeso, a creador de las Camisas Negras en Bretaña!
Y con el desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial, Oswald quiso pasar por dialogante y certero, proponiendo planes de paz a la Alemania Nazi, que algunos confundidos vieron como signo de buena voluntad. ¡Que tolerante, flexible e inteligente el ex camarada Mosley! Y es que los ciclos de la historia se repiten con prusiana disciplina…
Tras la justa prisión (idea que seduce cuando pensamos en algunos miembros del exilio) este político inglés se empeñaría en seguirnos sorprendiendo. Creó el Movimiento por la Unión y se lanzó en una cruzada personal por la… ¡Unificación de Europa!
¿Quién el derrotado y quién el ilustre en esta historia?
Sin dudas, Oswald Mosley se convierte en desafío para aquellos que aún intentan descifrar si derechas e izquierdas existen por sí solas.
Camilo López
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