Paz, prosperidad, tranquilidad
13.11.07 @ 02:48:01. Archivado en Cuba
Por Camilo López Darias.

Las guerras de independencia del siglo XIX legaron a la isla cubana una herencia política fatal, donde el caudillismo anárquico se sobrepuso al sentido común y a la honestidad intelectual que tanto se preconizaron desde las huestes pensantes del ejército libertador.
Muy a finales del mandato de Tomás Estrada Palma, ante la inminencia de la aplicación primera de la Enmienda Platt, salvadora en más de una ocasión de la integridad de una nación no acostumbrada a los sin límites de la libertad, una parte importante de la población y la mayoría de los miembros del partido Autonomista llegaron a afirmar que preferían trocar la independencia en aras de paz, prosperidad e incluso tranquilidad.
Entre los autonomistas, no olvidemos a Rafael Montoro, prominente político y pensador, deudor intelectual de Kant y Hegel y admirador de la revolución francesa; una especie de ente colectivista y pre marxista catalogado luego como reaccionario derechista por los ideólogos de la “revolución”.
Si traigo a colación el sentimiento anexionista que se adueñó de muchos desde los mismos inicios de la república cubana es debido a la suposición de que “vicios letales” de esa índole jamás tendrían cabida en una justa sociedad como el paraíso castrista. Pero a estas alturas no me cabe casi la menor duda de que “nuevos muchos” en la isla seguirían con entusiasmo los amagues entreguistas de un gobierno inoperante. Recordemos: Paz, Prosperidad, Tranquilidad
Camilo López
autor
Contacto


