20.10.07 @ 13:40:38. Archivado en Cuba
Por: Alina Fernández Revuelta.

He afirmado siempre que la capacidad fundamental de Fidel Castro es la astucia. En verdad no le hace falta inventar nada, sino saber usar y combinar lo que ya existe.
Así, puede decirse que de todos los experimentos cubanos, pocos se deben a la imaginación pura del Comandante. Ni siquiera la repartición de pollos recién nacidos al pueblo fue idea propia, ya que la copió nada menos que de Batista.
Por tanto, esta idea de confederar Cuba y Venezuela es solo una actualización fidelina (y perversa) de la vieja tradición anexionista que en el siglo XIX pretendió anexar Cuba a Colombia, México, o por supuesto, a los Estados Unidos.
En el panorama político contemporáneo, tampoco es original que se unan dos naciones. En África, por ejemplo, en 1982, Gambia y Senegal, con el fin de asegurar sus mutuos intereses, hicieron la simbiosis: Senegambia, se llamó aquello.
Con respecto a Cubanuela, Venehabana, o Petrocaña, nos gustaría precisar:
¿Será la Habana la capital policial mientras Caracas sirve de almacén? Y la ideología: ¿será marxista, martiana o bolivariana?
¿Quien mandará a quien? Chávez a Raúl, o viceversa? Y todo esto, ¿lo hace Fidel para apoyar, o para controlar a su discípulo?
Por el momento, los nacionalistas cubanos afirman la preponderancia de Cuba, que a la manera de los chulos, vive de quien le consigue el dinero.
Así que sigamos preocupados, porque cualquier cosa puede suceder.