Las propuestas de Campos
06.10.07 @ 01:33:52. Archivado en Cuba
Por Camilo López Darias.

Pedro Campos es un oscuro ex funcionario del régimen cubano. Al menos eso pienso.
Me decidí a echarle un vistazo a las “15 propuestas” que el historiador ha estado promocionando por la inaccesible Internet (sí, el hombre tiene acceso) y me percaté inmediatamente de que el espíritu de la perestroika aún ronda en ciertos sectores de la “revolución pensante”.
En una especie de desfase de al menos 20 años, Campos esgrime con retórica ilusoria una serie de puntos, para nada novedosos, que alguna vez escuché parlotear en la Cuba del Período Especial, y aún antes. Sin dudas, las demandas económico-sociales del estimado Pedro me remontan a aquellos debates, que con más entusiasmo que conocimientos, sosteníamos en los patios de la Facultad de Medicina acompañados de una botella “Chispa ‘e tren” y algún tomate con sal como aperitivo imprescindible.
Hay lógica, y lo digo sin remilgos, en la forma de pensar de Campos. Muchísimos en Cuba y el exilio se esperanzan con algunas de las “soluciones” ofrecidas por el catedrático cubano. Pero hay que tener en cuenta que ninguna de las opciones ofrecidas por el señor Pedro (¿ha sido realmente él?) apuestan por la dignidad como materia política. ¿Y la verdadera democracia? ¿Y los derechos reales del ciudadano de a pie?
A principios de la década de los 90 Fidel Castro tuvo en sus manos la posibilidad de implementar cambios no traumáticos dentro del proceso político cubano. La rumorología popular señalaba como posibles estamentos algunas de las “afirmaciones” que hoy nos trae Campos como milagrosa solución. Y como era de esperar, nada sucedió. Para aquel entonces pensaba que mejor era algo que nada y que irremediablemente el fin del sistema se encontraba al doblar de la esquina. Es posible que la flexibilización económica dañara irremediablemente al absolutismo verde olivo, pero no tuvimos la posibilidad de tasarlo y valorarlo por nosotros mismos. Quizás de allí la negación del comandante en jefe por hacer de Gorbachov un símbolo.
¿Por qué tendría ahora que implementar esos viejos fantasmas peligrosos el menor de los Castro? ¿Por qué arriesgar el poder acumulado?
Definitivamente, todo este bla bla bla coyuntural me sigue pareciendo dirigido a los incautos. Y el licenciado Pedro Campos podría ser el cebo.
¿Alguien lo duda?
Camilo López
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