Yo me río
25.09.07 @ 23:42:39. Archivado en Cuba, Mundo
Por Camilo López Darias.

Sensibilidad exagerada. No hay otra forma de llamarle. Quizás sea parte de un estudiado ejercicio diplomático, pero prefiero imaginar que los tipos se ofendieron de veras con las palabras del enemigo Bush. Palabras, por cierto, osadas y huérfanas de esa sempiterna cautela sajona a la que nos han acostumbrado.
Hablo de “sensibilidad” abordando el concepto desde una óptica distante. Según Kant, una variante “externa” que apela a conocimientos inmediatos, y donde la audición juega un rol predominante. “Escuchamos y nos vamos” o “Escuchamos y nos largamos” como sucedió en el caso que nos atañe.
Y esa sensibilidad extrema, o “delicadeza de cutis” en buen cubano, por lo general es un signo de intolerancia tremenda. Y es que Cuba pasó de ser Benny Moré borrachín y encantador a Felipe Pérez Roque de luces amputadas, ceño fruncido y escasísimo sentido del humor.
El látigo con cascabeles al que recurrimos tantas veces como recordatorio, amparados por la mitificada y soberbia imagen de Martí, debería de restallar en el aire con frecuencia, para herir las carnes de la dictadura. Quizás la solución esté en la risa.
Update:
Cómo vieron los colegas el impasse.

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