Un unipersonalismo por otro
21.09.07 @ 02:01:20. Archivado en Cuba
Por Camilo López Darias.

Los regímenes totalitarios son unipersonalistas, de allí la naturaleza impredecible que los anima a cada instante al estar sujetos a las veleidades del regente de turno. Si acaso imperturbable al desvarío existencial del líder, el poder y su mantenimiento sobresalen como premisa recta e invariable. Cualquier factor que coloque en peligro el motivo de ser de tanto absolutismo, será barrido sin contemplaciones.
Por ello Fidel Castro, cuando pudo, no estableció cambios políticos importantes, aferrándose al viejo discurso de toda una vida, prehistórico e inoperante. Por ello la sobrevivencia, durante la terrible década de los 90, de la pseudo revolución cubana, enquistada en las raíces de su nacimiento populista.
Una transición hacia la democracia bajo el reinado del príncipe sucesor Raúl es teóricamente lógica y hasta posible. Pero el adusto general de ejército no es Pinochet. El cree que su legado se soporta bajo férreas columnas ideológicas, lo que marca una notable diferencia con los generales de derecha, pragmáticos y desprovistos de afanes de trascendencia. En fin de cuentas, el menor de los Castro hereda lo que considera una misión de enorme magnitud. A pesar de su control absoluto de la economía y el ejército, jamás vindicará la tolerancia y la apertura que tanto necesita la sociedad cubana. Su intolerancia es quizás mayor que la de su hermano moribundo, aunque con menos capacidad de manipulación, lo que podría llevarlo a reprimir con facilidad indiscutible.
El egocentrismo de Fidel se acaba, pero ahí queda el fanatismo dentro de los contornos familiares.
Comentarios:
Lo he dicho varias veces: los totalitarismos no dialogan. Para qué?
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