Que me perdonen los puristas
15.09.07 @ 16:46:37. Archivado en Cuba, Mundo

Con ese castellano incomprensible, secundario a todas luces al aymará del altiplano cocalero, el presidente Evo Morales, con su colorido poncho en ristre, no deja de decir incoherencias en cuanto alguien le brinda la más mínima oportunidad. Al parecer no bastan la foto de Guevara a sus espaldas o la adulación continua al vetusto tirano de La Habana. Resulta escasísimo botín de guerra.
Y el desconocimiento, mal que corroe a la América Latina, de dirigente sindical y aleccionador de chusmas (esa “plebe semejante” que le reciprocó promesas con votos para el sillón presidencial) lo lleva a revelarse como bufón de corte sin complejos.
“Vamos a pedir al embajador de Cuba que nos asesore para construir una plaza de la revolución, donde podamos concentrarnos millones y millones para escucharnos y garantizar el proceso de cambio en Bolivia”.
¡Plop!
¿Acaso ningún asesor dirigencial le advirtió al indígena odiador (pregunten a Chile y los chilenos) acerca de la historia de la Plaza Cívica José Martí?
Seguramente en la amplísima bóveda craneana (por genética y no conocimientos) de Morales no cabe la más remota posibilidad de imaginar (me pregunto si pido demasiado) que fue durante el gobierno de Batista que se construyo el famoso monumento y los grandes edificios aledaños.
Bolivia, mi pésame profundo. Algunos nunca aprenden.
Comentarios:
Y otra cosa, el aymara es una lengua más antigua que el castellano invasor.
Saludos.
A Evo y su imbecilidad, no los soporto.
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Camilo López
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