El miedo a la 'socavación', o cómo los negros son pagados por la CIA según La Jiribilla.
09.09.07 @ 20:06:01. Archivado en Cuba

Por Camilo López Darias.
En términos normativos el sistema político castrista adolece de amoralidad. Cosa sabida. Pero aún así hay temas singulares que molestan a su cúpula “pensante”. El racial, particularmente sensible, es uno de ellos.
Como parte del proceso de deconstrucción de la república llevado a cabo por la política oficial castrense de La Habana, la propaganda se centró en edulcorar la imagen del negro a como diera lugar, constituyéndose así el Estado en gestor de un status quo sobredimensionado y fantasioso donde el afrocubano gozaba aparentemente de las bonanzas del sistema “socialista”. Populismo de quinta, por supuesto.
Esteban Morales Domínguez, doctor en ciencias, politólogo y profesor de la universidad de La Habana, acaba de publicar un artículo quejumbroso, viciado y rencoroso, donde ataca y acusa a prominentes exiliados cubanos de la raza negra como Enrique Pattersson y Ramón Colás de prestarse al juego del imperio. En “El tema racial y la subversión anticubana”, Morales se las arregla para servirnos un mejunje donde los ‘negros malos’ habitan en La Florida, en medio de una mafia de blancos explotadores que parecieran agitar aún sus látigos de cuero en pleno cañaveral. Pattersson es, por supuesto, agente pagado de la CIA o sabe Dios de qué intereses ocultos, pandemonios que insisten en “subvertir a la sociedad revolucionaria cubana”.
Según el 'eminente' profesor Morales, respondiendo al caducado concepto de “colonialismo político y cultural”, son los Estados Unidos quienes pretenden liderar el proceso político en la isla, y cita los ‘documentos para la transición’ como ejemplos intervencionistas. Les preocupa a los sostenedores del mito de la revolución acorralada la posible “socavación interna” a la que apuntan los disidentes intramuros y los “viles negritos” mencionados. Y para alejar esos fantasmas son capaces de mentir sin que los invada la vergüenza, como cuando se menciona en este artículo esa notable infamia de que en Cuba “los negros y mestizos trabajan desde el poder”, o aquella otra parafraseada rutinaria: “50 años es muy poco para borrar 450 años de colonialismo y neocolonialismo”.
Si se quiere palpar el nerviosismo que recorre la espina dorsal de quienes ‘mandan’ en la Cuba ‘progresista’ que se resiste a elecciones y que instaura la más atroz censura, sólo hay que recomendar la lectura de lo último que se publica en ese “Kaos en la red” acerca de la isla y de su gente, Soledad Cruz incluida. Y aunque Morales Domínguez aparece en “La Jiribilla”, al fin y al cabo las intenciones son las mismas.
Camilo López
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