Maradona y su antiamericanismo
21.08.07 @ 14:52:06. Archivado en Liberalismo
Por Camilo López Darias.

El antiamericanismo es irracional. Su sustento existencial se basa en una serie de creencias y prejuicios francamente estereotipados, que comienzan a gestarse en las postrimerías del siglo XIX tras la guerra en Cuba contra la España colonial. Y es que el odio y la oposición a los Estados Unidos han ido de la mano a lo largo de la historia con el carácter intervencionista de la Casa Blanca, factor político que influyó a su vez en el ascenso de la nación norteamericana al olimpo de las grandes potencias militares y económicas de todos los tiempos. Ello, tal y como afirma James W Caeser, causa hostilidad y suspicacia en el resto.
La frase dicha por Maradona no sorprende. Es un reflejo de esa explosión de antiamericanismo que ha sacudido al mundo tras el advenimiento del siglo XXI y el republicanismo, y que ya había predicho Gerald Celente, director del Trends Research Institute.
“Odio todo lo que venga de Estados Unidos, lo odio con todas mis fuerzas”.
¡Qué simplista! ¡Cuántas frustraciones! ¡Cuánta ira!
Si antes era la eterna lucha entre el capitalismo occidental y el bolchevismo del oriente, ahora se ha reducido al antiamericanismo como “filosofía” sustituta que ocupa y llena el profundo vacío dejado por el extinto “comunismo”. Se trata en un final, según el curso de las cosas, de ir de más a menos. “El antiamericanismo es en realidad todo lo que queda del programa político de la izquierda tras el colapso de sus sueños socialistas”, dice con certeza David Horowitz.
Pero la verdadera razón de tanta oposición sesgada, carente de análisis y lógica, responde a lo que Christopher Hitchens plasmó con sencillez rotunda: “La única Revolución en pie es la norteamericana”. Ello despierta envidias y carencias en quienes reconocen lo vital de la nación y de sus leyes, las bonanzas de la verdadera libertad y del verdadero estado de derecho. Es así que los enemigos y sostenedores del antiamericanismo, esos que lo programan como bandera de lucha arrastrando consigo a ineptos al estilo de Maradona, son quienes verdaderamente comprenden la naturaleza progresista y liberal de los Estados Unidos, y no pueden tolerarlo porque en un final de cuentas significa el reconocimiento del fracaso propio. El caso de Castro es ejemplificador.
Camilo López
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