13 de Agosto: Un culto que se muere
13.08.07 @ 04:44:46. Archivado en Cuba
Por Camilo López Darias.

Cuando Nikita Krushchev, en un osado ejercicio de pragmatismo circunstancial, denunciaba peyorativamente los desbordes políticos cometidos por su antecesor Iosif Stalin frente al plenario del XX congreso del PCUS, se acuñaba el término “culto a la personalidad” como sofismo descriptivo de esa adoración y adulación excesiva que suele practicarse con muchísimo entusiasmo en los regímenes totalitarios hacia un líder vivo.
El proceso posterior y opuesto de despersonalización del mito, una vez ausente el mandatario augusto, es inevitable y generalmente irreversible, ya sea por acusaciones y críticas de quien revela, como en el caso citado de Stalin y su sucesor Krushchev, o por evolución natural, tal y como acontece en China, con la figura de un Mao que se desvanece entre operaciones comerciales y la irrupción de nuevos millonarios.

A pesar de la negación por parte de seguidores y partidarios, en los sistemas de mando vertical, donde un ente único regidor y controlador dispone a voluntad de todos los estamentos del Estado, se le otorga la categoría de semidiós intocable e intangible a quien domina, atribuyéndole virtudes y orquestando un maratón ritual interminable e incontenible de homenajes, ovaciones y referencias varias. Y tal y como afirma Jean Bruhat, “no hay culto sin fieles”, estableciendo responsabilidades compartidas cuando de mitificar a un dirigente político se trata. Ese “Fideísmo”, aparentemente contrario al espíritu teórico del materialismo colectivista, es en la práctica tremendamente afín al totalitarismo dictatorial de “izquierdas”. El caso de Cuba es relevante.
Si algún episodio es revelador del culto a la personalidad que se le brinda a Fidel Castro por parte de sus fieles, es la celebración de su cumpleaños cada 13 de Agosto, sobre todo a partir de la década de los 90, cuando en pleno “Período Especial” se requería de mayor esfuerzo demagógico para mantener a las “masas” en torno a una única idea y a un único proyecto. Coros de niños pioneros cantando loas y alabanzas, reconocimientos desbordados, poemas y trovas, referencias y oraciones…
Pero el viejo dictador está muriendo y poco quedará de su memoria. Esos cumpleaños, cada temporada más desapercibidos, se diseminarán a lo largo del camino lo mismo que la pleitesía que hasta ayer creímos casi permanente e imprescindible. El culto a Castro caerá en el descrédito y se apagará como quien sopla una vela. Quizás, incluso, ya esté pasando en vida.
Comentarios:
Saludos cordiales!
-el doctor en jefe
-el ingeniero en jefe
-el genetista en jefe
-el agronomo en jefe
-el director de pelota en jefe
-el escritor y periodista en jefe
Que triste, no haber sido nada en la vida, salvo el jefe de todo sin haber entendido nada. Y cuando revisen su cuerpo, ni una sola, fijense: ni una sola herida de guerra! La unica cicatriz la tiene en una nalga, de sus tiempos universitarios, antes de ir a guerra alguna.
Yo no conozco, en la Historia, un jefe militar que no haya tenido al menos un aranazo.
Eso lo dice todo.
Y no me digan que es porque ejercen su derecho a la libertad de expresion porque la jiña es jiña como quiera que uno lo mire.Hablen de temas que den cultura, si pueden, a los lectores de Internet.Tok
EXACTO!
Sin embargo, regímenes caracterizados como de derechas, también han desarrollado el Culto a la Personalidad como sostén. Por eso, entre muchas otras cosas, Castro y Hitler son comparables.
Saludos
El_Yoyo
Mi blog en: Jinetero... ¿y qué?
Un abrazo revolucionario a todos
«Puesto que usted ha decidido que nuestra suerte está echada, tengo el placer de despedirme como los gladiadores romanos que iban a combatir en el circo: Salve, César, los que van a morir te saludan. Sólo lamento que no podría siquiera verle la cara, porque en ese caso usted estaría a miles de kilómetros de distancia, y yo estaré en la primera línea para morir combatiendo en defensa de mi patria.»
No se puede negar que a Castro el tiro le ha salido por la culata.
"“Cuando un carácter rebelde me llevó al arriesgado oficio de luchador revolucionario que nadie me impuso, sabía también que era poco probable que sobreviviera mucho tiempo. No era Jefe de Estado y sí un hombre muy común. No heredé cargo alguno ni soy Rey, no necesito por tanto preparar sucesor, (…) nunca sería para evitar el trauma de una transición caótica. (…) La transición de un sistema social a otro se viene haciendo desde hace más de cuarenta años.”
Por alguna razón, desde entonces estoy pendiente de la fecha.
Saludos.
En relación a Raúl, no se si será el Nikita cubano, no lo creo ni lo pienso, pero de lo que sí estoy seguro es que no será receptor de los ágapes ni de los homenajes que Fidel recibió en vida. Esas estupideces se ven solamente una vez en años en la existencia de una nación.
Usted encarna la victoria de un pequeño país frente al Imperio.
Con o sin usted al frente, la Revolución sigue.
Gusanos.....a rascarse
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