Frank
08.08.07 @ 14:28:45. Archivado en Cuba
Por Camilo López Darias.

Frank era un imberbe aprendíz de poeta. Leía a Baudelaire, Whitman y Vallejo. Su silueta desgarbada y espejuelos de Lennon lo delataban ante todos. Trabajaba de noche programando apagones en los barrios, desde su puesto de controlador en la empresa eléctrica del municipio. Era un verdugo sin capucha, pero tenía el alma limpia.
-Preparense, que hoy se va la luz de 6 a 2.
Lo visitaba a cada rato con un cartapazo de poemas bajo el brazo y algo de música de Carlos Varela. Y comparábamos nuestros escritos con tesón de aprendices incultos.
Lo trasladaron a provincias y allí se unió a una minúscula peña literaria que funcionaba no muy lejos de su nueva casa. Leían a George Orwell y a Milan Kundera y debatían las miserias del "período especial". Frank no sabía de opositores ni de disidencia organizada, jamás escuchó de Vladimiro Roca ni de Elizardo Sanchez Santacruz.
Uno de los 15 contertulios era un agente captado por el "ministerio". Después de informes y reuniones especiales, Frank y sus amigos terminaron tras las rejas, acusados de conspirar contra la seguridad del estado. Según su esposa, el juicio fue una farsa.
-Él sólo quería conocer un poco más.
Viviendo ya mi exilio me enteré de la muerte de Frank. Algún preso común lo acuchilló en la espalda y se desangró en el piso de la celda. Lázaro, el joven médico recién graduado a cargo de la enfermería no pudo hacer nada por el imberbe poeta.
Sus dos hijas han crecido y no lo recuerdan bien. Y en la pared de la sala de la madre, en "10 de Octubre" una pequeña foto rodeada de flores lo retrata tal cual era: desgarbado y feliz.
Camilo López
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