Locke sobre Rousseau
07.07.07 @ 17:11:51. Archivado en Liberalismo
Por Camilo López Darias.

El liberalismo como filosofía se ha moldeado según el paso de la historia, reinventándose y perfeccionándose tras el estancamiento de la economía medieval y el antropocentrismo renacentista, tras el racionalismo, el utilitarismo y el protestantismo. Especie de revolución ideológica constante en lo político, en lo social y en lo económico. Sus pilares están claramente establecidos desde hace ya bastante tiempo, diría que tres siglos y medio, para ser casi exactos. Se nutre sobre todo de derechos: a la vida, a la seguridad, e incluso a la resistencia lícita contra cualquier tipo de opresión. Un par de revoluciones atestiguan sus inicios.
En casos como estos solimos acudir a los “viejos padres fundadores”. No es secreto. Escogemos favoritos. Yo, por ejemplo, en ejercicio comparativo, me decanto por el precursor del constitucionalismo en Occidente salvando las distancias. Claro, John Locke, a pesar de los pesares.
Creo que por definición genética (odio las Matemáticas) niego con igual encono el racionalismo de Platón, el innatismo. Sin embargo, aún me resisto a crucificar determinismos. ¿No es demasiado cruel rehusar la placidez de la predestinación ya concebida? ¿Asumo por ello que mi liberalismo es sólo a medias?

Aún así prefiero a la revolución inglesa por sobre la francesa, a Locke sobre Rousseau. No simpatizo con la presencia omnipotente del Estado, con ése absolutismo disfrazado de Democracia que Rousseau plasmó en su “Contrato Social”, precursor a estas alturas de Marx y su malsana dictadura del proletariado. Locke es la lucidez y el filósofo francés la ira desbocada.
Extrapolando el tiempo y los vacíos, imagino con certeza el lugar que ocuparían actualmente con relación al régimen cubano los filósofos nombrados. Y es que como citó Locke, cualquiera que ejerza el poder puede llegar a convertirse en un tirano. Y sediciosos no son quienes se resisten a la tiranía, sino el tirano en sí. Ninguna justificación a la ignominia. Y restitución del que se opone. Quizás una digna postura que muchos llamados intelectuales debieran de imitar en el caso cubano.
Comentarios:
En casos como estos solimos acudir a los “viejos padres fundadores”. No es secreto. Escogemos favoritos. Yo, por ejemplo, en ejercicio comparativo, me decanto por el precursor del constitucionalismo en Occidente salvando las distancias. Claro, John Locke, a pesar de los pesares.
Creo que por definición genética (odio las Matemática...
Yo los felicito, porque a lo mejor se estan convirtiendo en una especie de fuerza alternativa. Siempre que tengan visitas de la Habana, la cosa funciona.
Un saludo.
Tu entras en ese grupo, Camilo?
Por cierto, también prefiero a Locke sobre Rousseau y Hobbes.
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