La ira, la apatía y la ignorancia.
08.06.07 @ 01:58:04. Archivado en Cuba
Por Camilo López Darias.

La ira, la apatía y la ignorancia son los tres pecados capitales que han mantenido en el poder al gobierno de La Habana por los últimos casi cincuenta años. En cierta medida, y con matices, también jugaron su rol en la caída de una república demasiado joven para ser honesta.
En Cuba reinan más que el legado de Castro y sus secuaces, la apatía política, la ignorancia cívica y la ira descontrolada, patrimonios todos del totalitarismo rampante. No es un caso único, así que no conjeturemos acerca de la originalidad isleña. Es un proceso repetido y vil, consecuencia de los giros de la historia; una especie de maldición genérica alojada por esas cosas del destino en el Caribe americano.

La apatía en específico no es más que una consecuencia del “no ser”, de un existencialismo a ultranza que permite la supervivencia moral, sin cuestionamientos ni culpas que enfrentar. Es una complicidad pasiva semejante al Guillain Barre, esa neuropatía de etiología idiopática que hace de la inmovilidad un “sine qua non” de su presencia. Sí, un Guillain Barre ideológico, propiciado por estrategias concebidas desde la misma cúpula que detenta el poder.
¿Y la ignorancia? Se establece fácilmente por mediación de la censura intelectual, de la propaganda y la desvirtuación del pasado histórico, de lo real. La desinformación genera la inexistencia de moldes comparativos, asumiéndose lo dicho como verdad absoluta. Si campea la ignorancia, la posibilidad de revelarse contra el status quo establecido se reduce casi a cero.

La ira de las masas puede manejarse a conveniencia. La “real” se deriva hacia otros cauces, desplazando el centro de los desagravios hacia un blanco confortable. La “simulada” se provoca, con tal de mantener una unidad supuesta y un objetivo de “lucha”. Amalgamándose con la desidia y la falsa propaganda, se constituye la ira en una válvula de escape que permite gobernar con mano dura mucho más eficazmente.
En resumen, esa combinación malsana de apatía, ignorancia e ira es una carta segura con la que juega sin remilgos el régimen de La Habana para conservar y perpetuar, amén de la represión soberbia, su poder. Cualquier cambio futuro tendrá que sobreponerse a estas variables, enquistadas en el núcleo de la sociedad cubana con indisimulada fiereza.
Comentarios:
Lo puse en el buscador Google y el tipo, aparte de empalagoso, lo unico que hace es estar enredado de morcillas y rencillas.
Alabao!
Sigan adelante, muchachos.
Necesitamos esta vision de las cosas, intelectualmente aceptable y que va al meollo. Buscar chivos expiatorios no resuelve nada.
Tambien te felicito.
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