La pleitesía intelectual
13.04.07 @ 19:03:50. Archivado en Mundo
Por Camilo López, desde Miami

La pregunta
Muchos nos preguntamos el por qué gran parte de la intelectualidad de “izquierda” suele rendir, continuamente, una vergonzosa pleitesía a regímenes totalitarios populistas al estilo del Castrismo, por ejemplo. Y si encomillo la denominación izquierda es precisamente porque no creo en etiquetas definitorias en materia política. En ese sentido coincido plenamente con el político mexicano Arnaldo Córdova, que define a las tendencias como “mitos que no significan absolutamente nada”. Personalmente pienso que una manera más justa de establecer correlaciones es manejar conceptos al estilo de Democracia y Totalitarismo, Colectivismo y Liberalismo, y así por el estilo.
Una teoría
Una curiosa tesis del filósofo Robert Nozick intenta establecer una explicación plausible acerca del por qué la llamada intelectualidad, entre la que incluye a poetas, novelistas, críticos literarios, periodistas y profesores, tiende a desplazar su simpatía ideológica hacia una posición anticapitalista. La piedra angular de la tesis de Nozick se fundamenta en el resentimiento como causa básica y vital. El profesor de Harvard lo define como Egocentrismo Individual: los intelectuales quieren ante todo ser reconocidos por la sociedad en la que se desenvuelven, y ante la imposibilidad de que un medio abierto y competitivo como el capitalista centre su atención en la contemplación intelectual, al decir de Aristóteles, se establece una respuesta virulenta y crítica por parte de estos, fenómeno que se desencadena dentro de marcos de libertad individual construidos por el propio status que satanizan.
Las sociedades donde la oferta y la demanda desempeñan un papel central, permiten por lo general la libre discusión, propagación y establecimiento de ideas, coyuntura explotada por los intelectuales para hacer valer sus acusaciones, según Nozick. Ideas, por cierto, basadas en slogans sempiternos y no evolucionistas. Se está contra el sistema porque sí.
Ello explicaría el por qué en los regímenes colectivistas la voz de los intelectuales o se pliega a los intereses gubernamentales o simplemente desaparece, ya que no existen los espacios para hacer valer frustraciones y resentimientos de una manera “oficial”. Todo se reduce, según Nozick, a la falta de libertades individuales, a la negación del liberalismo “per se”. Sí se puede cargar en contra un capitalismo que generalmente promueve el talento y la iniciativa personal. No en contra de una sociedad cerrada al estilo de los regímenes totalitarios de izquierda. Nozick lo denomina Generalización Sociológica Plausible.
Lo no absoluto
Más allá de la tendencia absolutista del profesor de Harvard, lo cierto es que no sólo los llamados intelectuales de izquierda ejercen la crítica social en un medio dominado por el capital. Son innumerables los casos de relevantes figuras del lado contrario que han levantado su voz en contra del medio existente, como Yeats, Pound o Elliot, por citar unos cuantos. Pero la ausencia de slogans y posiciones férreas y preconcebidas adorna de matices diferentes dichos propósitos.
No olvidemos que en el mundo occidental el pensamiento contemplativo de la izquierda comenzó a desarrollarse sobre todo tras la depresión norteamericana del 30. Ello propició, según la visión de Stephen Spender, un proceso de politización en los jóvenes escritores de la época, manifestándose en tratados como The Coming Struggle for Power, publicado por John Strachey en 1932 y por las numerosas simpatías que despertaron los planes económicos quinquenales desarrollados por la URSS. A la creación de los clubs John Reed se opusieron las ideas de mentes lúcidas como las de George Orwel (la voz más crítica), Ezra Pound y el propio T.S. Elliot. Sin embargo, la intelectualidad de izquierda siempre ha gozado de un favoritismo inocultable por parte de la gran prensa, la que terminó por acuñar el término “política correcta” a todo aquel acto de pensamiento que centrara sus ataques en las sociedades capitalistas. Ha sido el devenir de la leyenda negra que ha oscurecido a la derecha y que hasta hoy persiste en numerosas instancias.
El papel de la enseñanza
Volviendo a la interesante teoría de Nozick, enorme y difícil de abarcar en escasas cuartillas, han sido los centros de enseñanza quienes predisponen a la formación y aparición de intelectuales de izquierda, pues no sólo propician la diseminación directa de dichas ideas (y regresamos aquí a la liberalidad capitalista), sino que contribuyen a conformar un marco ideal para que se desarrollen, debido a la tendencia creacional de “estados de planificación central” con líderes solitarios y autoritarios como representaciones visibles de dichas instancias. Todo a nivel de escuelas de pensamiento, por supuesto. Y ello sería explicativo del por qué los segmentos de trabajadores frustrados y negociantes fracasados no suelen ocupar lugares de avanzada en las ideologías colectivistas y comunitarias.
Crisis de la llamada izquierda
Sin embargo, a pesar de las publicitadas posiciones a favor de regímenes totalitarios y de líderes egocentristas y “muy machos” por parte de una importante porción del pensamiento intelectual global, en los últimos años comienza a hacerse patente una mutación, una deslógica, en la teoría de que el mal llamado “liberalismo de izquierda” es sustentor y amo exclusivo de las ideas. Conceptos arcaicos como los del ultra reaccionario James Petras, que suele calificar continuamente a los neoliberales como representantes clásicos de una ultra derecha sin escrúpulos, pierden fuerza. El propio filósofo comunista Fernández Buey ha conceptualizado el hecho de que no existen verdaderos intelectuales de izquierda y habla de un “preocupante” transformismo en dicho grupo.
Sirva Francia como ejemplo vital y centralista del fenómeno, donde la intelectualidad adoradora de colectivismos ha perdido el “punch” de años pasados. La definición de Andre Glucksman “El nuevo pensamiento viene de la derecha” comienza a dominar espacios, e ideas antiguas y modernas provenientes de Malraux, Druon, Aron y Anovilh se interpretan y vuelven a interpretar desde una óptica personalista.
Y es que la izquierda pensante de hoy parece regirse por la teoría del “Fundamentalismo Democrático”, termino establecido por García Márquez y que da pie a la justificación de dictaduras populistas en aras de combatir al “libertinaje del capitalismo. Y es precisamente en éste punto, si estamos lúcidos, donde se puede descubrir la cobardía de los intelectualismos demagógicos que apoyan, por ejemplo, a Castro.
Comentarios:
pasé a saludarlos, por cierto Chevy aparece de vez en cuando pero Chinita está perdida.
Lo de la izquierda en Alemania para qué contarte, te lo puedes imaginar.
Incluso una vez a mediados de los 90 estando yo dando una conferencia en Nürnberg sobre Cuba y como conocía al público sólo tomé estadísticas oficiales del gobierno (que se contradicen por si solas) se levantó una mujer de la "Asociación de amistad cubano-alemana" y lanzó una silla hacia un lado y me gritó "tu no sabes nada de Cuba", "no tienes idea".
Por cierto esta mujer se llama Marianne Schweinesbein, la traducción del nombre es "Mariana Pata de Puerco". Te lo juro.
Saludos
K.
Un abrazo.
pobres de la tierra, como hizo la Madre Teresa de Calcuta y como hacen
miles de misioneros en todo el mundo. Por ello, simpatizo más con Bill
Gates, Bill Clinton, Bono, Angelina Jolie, Ricky Martin y los famosos
que a través de sus fundaciones dan dinero y auspician programas
sociales y de salud y apadrinan o adoptan niños. En ocasiones sin demasiada
publicidad y, sobre todo, sin hablar de política.
mezcla de iglesia de los pobres con teología de la liberación, que lo mismo
se van a Colombia o a Filipinas, Sudán o Tailandia, como el suizo loco
ése que llenó de tinta fotos del Rey (le pedían 75 años de cárcel, lo
dejaron en 10 y ahora el todopoderoso monarca lo perdonó y le dejó ir
con sus locuras a otra parte).
Dentro de ese berenjenal pro-izquierda socialista y pro-dictaduras de
izquierda, se encuentra un porcentaje que es de dientes pa'fuera, porque
vive, viste y viaja bien, a veces muy bien, y aunque no les gusta hacer
alarde y tomar coca-cola en público o entrar en una mcdonald, en el
fondo sólo quieren saber de la pobreza y los conflictos a distancia,
porque a su standard de vida no renuncian, si acaso unos días, unas semanas,
unos meses, cuando una vez al año deciden darse una vuelta y constatar
in situ la miseria humana...
siempre y cuando lo hagan dentro de las normas vigentes, sin violencia,
xenobia, antisemitismo ni enaltecimiento del nazismo (porque en Cuba se
tienen que meter la lengua donde sabes o, si acaso, hacer llegar sus
protestas a través de emails y blogs, una nueva variente).
En ese conglomerado izquierdoso hay de todo, como en la villa del
señor: desde los cochambrosos estilo hippie, otros con más look, como los
yuppie; los que prefieren andar con la camiseta del che e irse a Chiapas
a tirarle un cabo al subcomandante marcos o irse a La Habana y con el
pretexto del coma-andante y la revolución pasarlo bien con alguna mulata
y también los que prefieren militar en la izquierda-religiosa...
Claro, viven en sociedades democráticas y libres y cada cual piensa, opina y se manifiesta como le venga en ganas...
Magia: Curiosamente tu "teoria" tambien apunta al mmismo blanco de mi muy apreciado J.A. Definitivamente puede ser un factor.
Por cierto, Emilio Ichikawa, un soberbio filosofo donde quiera que los haya, encontro "excelente" esta tropelia de indagaciones "existenciales".
A todos un abrazo.
Camilo tal vez el problema de los intelectuales de izquierda sea que aun ven el "totalitarismo generoso" como la "salvación del proletariado" frente al "capitalismo salvaje" en vez de verlo sin venda, sin cristales en vivo y en directo como lo que es: una dictadura.
He oído por ahí que "no hay peor mal, que el bien que se le hace a alguien en contra de su voluntad"
Un beso, más suerte y más magia para ti y todo el equipo de Estancia, está muy bueno esto.
Asi buscan al mecenas protector,a quien venden el alma para publicar, exponer y parasitar el proceso al cual son verdaderamente ajenos. Carentes de la energia de iniciar y morir por el proceso, rinden pleitesia y comtemplan desde las gradas en la diplomacia complacente, mediante la cual resuelven su miedo
Ah, y esa izquuierda intelectual deberia de taparse la cara por verguenza.
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