Biografía de un exilio III
22.02.07 @ 02:25:48. Archivado en Tellechea
Por José Antonio Tellechea
El segundo suspenso en el examen de revalida en el Miami County Auditórium, coincidió con la extinción de mis ahorros. Aun así, persistí en el hecho de establecerme en los Estados Unidos, donde creía sentirme seguro de otro descalabro político, que cambiara mi vida de nuevo contra mi voluntad. La situación política en la España de Franco era totalmente impredecible, y así comencé todo tipo de trabajos ajenos a la Medicina, mientras trataría de intentar un nuevo examen de revalida.
Miami, no era entonces, la ciudad cosmopolita, y predominantemente latina de hoy, era todavía Americana way of life. Con una comunidad geriátrica, ocupando la arquitectura Art Deco de la playa. Los edificios mas altos en la ciudad eran el Congress Building y el Federal Building, Brickel Avenue estaba solo festoneado de mansiones de baja altura que daban al mar, rodeadas de vegetación tropical y Coconut Grove un paraíso tropical bohemio, como alternativa de Key West, cuyo único edificio de mas de una planta era su Teatro.
La arteria principal Flagler, desaparecía en un despoblado, después de la calle 72. Su entronque con el centro de la ciudad a través de un pequeño puente que cruzaba el río Miami. El actual aeropuerto, quedaba algo a “las afueras” de la ciudad y Hialeah, hoy representativo del “interior” de Cuba, era un centro manufacturero y de carrera de caballos, como deporte de invierno. Y por supuesto, no existía nada como el Versailles, ni comparable a ello.
La ciudad, sin autopistas como hoy, era angloparlante, y se encontraba café cubano, como entendíamos, en la calle, solo en algunos puestecitos del centro.
El Exilio se plegaba a esto, en calidad de transito, manteniendo la lengua, costumbres y el convencimiento de un regreso a Cuba. Todos se enorgullecían de trabajos, que jamás hubieran realizado en su país, cuando el salario se cifraba en 1.25 dólar la hora.
Así después de hacer el enfermero privado de Eddy Rickembacker y Desiderio Arnaz, me fui a Nueva York, donde por 3 anos trabaje de cajero, busboy, camarero, técnico quirúrgico en la Columbia y en línea de producción manufacturera, hasta que me sorprendió una buena nota en el examen de revalida, en mi tercer intento. Ya hablaba Ingles, tenía otro titulo universitario de Columbia y ante mi, cuatro años de residencia en Psiquiatría, adscrita a Yale University.
El matrimonio, los hijos, el quehacer académico, los lazos con España y la nueva geografía, pusieron lo cubano, la política y los dolores, en los planos profundos de mi existencia, aunque no mi identidad ni mis primeras vivencias de juventud. Estas últimas siguen aflorando, como si el tiempo solo hubiese sido un paréntesis vacío.
En ese paréntesis solo queda la memoria del miedo, y la certeza que para solucionarlo solo lo conseguiría la validación de una Cuba libre.
Comentarios:
He leido con sumo interés tu "Autobiografía del exilio" que me ha traído ineludiblemente recuerdos de mi niñez. He de decirte que escribo desde Bermeo y que comparto contigo no solo el mismo apellido sino los mismos abuelos.A pesar de los años transcurridos hoy es el dia que conservamos fotos de la visita de tus padres a Bermeo y que la única referencia que teníamos de sus hijos era que uno de ellos estudiaba medicina en Madrid,(detalle significativo para nosotros puesto que mi padre tambien era médico)¡Ha sido una gran sorpresa! y nos gustaría mucho a mi hermano y a mi contactar con vosotros. Te mando mi email mtstelle@hotmail.com.
Un gran abrazo. Montse Tellechea
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Camilo López
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