¡A vendimiar! II
01.10.08 @ 12:53:28. Archivado en Tradiciones ancestrales
Los rumanos empiezan a soltarse y contar cómo es su país, los sitios en los que han vendimiado y lo buena que estaba aquella empanada. Los pequeños se divierten dando de comer a la burra que ahora se limita a descansar bajo un cerezo. María, se interesa por la distinta forma de las uvas de las vides y sus colores. Alicia, su madre, le explica que depende de la variedad: las uvas de la mencía son negras y redondas, las de la valenciana, verdes y ovaladas; y si son jerez, doradas y redondas. Media hora más tarde, se une a la tropa de unas 15 personas la hermana de Alicia y su marido, Silvano. Han venido al Bierzo a pasar la semana con la familia y ayudar en la vendimia que tanto les gusta.
El resto les saludamos con alegría. El aumento de gente siempre es bien recibido, sobre todo, por la interesante conversación que se puede iniciar.
Silvano que viene de Lanzarote cuenta que en su tierra ya habían vendimiado. La sorpresa fue mayúscula para la mayoría, porque muchos no contábamos con la posibilidad de viñedos en las islas. Nos cuenta que la vendimia se realiza normalmente con un mes de antelación con respecto a la península.
Dejamos el tercer grado a Sergey y los amigos sobre sus costumbres y empezamos con Silvano. A algunos nos resulta curioso conocer cómo en una zona tan árida pueda darse el viñedo sin un periodo largo de frío tan necesario para las cepas. Silvano y Alicia se alegran de nuestro interés. Seguimos vendimiando con mucha destreza, algunos chicos empiezan a notar el cansancio después de una semana entera vendimiando y apoyan ahora una rodilla al suelo, al rato las dos. Y es que a veces una también reza a la madre cepa por el bien de los riñones…
Silvano nos explica que la zona del cultivo del vino se denomina La Geria, porque para evitar la fuerza de los vientos alisios –o de las Azores- levantan en torno a cada cepa una pared de piedras. -¿Cómo una palloza?- se anima a preguntar Pedro, uno de los niños que jugaba con las hojas de parra. –Sí, efectivamente-, responde Alicia, -pero sin techo claro-, sonríen todos. Una niña intrigada no lo entiende y les pregunta si vale la pena tanto trabajo para cada cepa. Silvano deja más impresionado al público que en ese punto deja de vendimiar, incluidos nuestros jefes, y les explica que además de la casita, entierran cada una de las cepas para que esté más protegida. –Para recoger las uvas tenemos que saltar dentro y luego sacarlas en cajas, muy distinto a como hacen ustedes aquí-, comenta Silvano. -¿Conocen la marca “El grifo”?Es la bodega más antigua de Lanzarote cuenta con cincuenta hectáreas-. -¡Me suena haber visto alguna botella en algún centro comercial con un “grifo” mitológico-, recuerda un rumano. –¡Esa es!-, concluye Silvano.
Algunas viñas se distribuyen en hileras, de manera que las cepas están protegidas por ambos lados. La vista es singular, amplios campos de ceniza, salpicados de casitas de cepas. Puntitos verdes entre los numerosos volcanes que inundan Lanzarote. Retomamos nuestro trabajo imaginándonos como podría ser ese paisaje tan singular.
Llegan las seis menos cuarto de la tarde, la jornada está tocando a su fin. Los niños toman la merienda y nosotros empezamos a replegarnos junto al tractor. El segundo viaje del día no lleva tantos kilos, calculo que unos 3500, que irán directamente a la cooperativa, pues por la mañana los jefes vendieron unos 1200 kilos a unos gallegos que compraban uvas a buen precio para hacer el vino. La gente siempre se anima a vender un poquito para ganar un dinerillo extra pues la cooperativa paga al año siguiente y si el anterior fue malo, a veces no compensa el gasto que se invierte en las podas o los pases de veneno…
La jornada toca a su fin. Con el sueldo en la mano, los vendimiadores tocamos a 45 euros y los fuertes que cargan cestos a 50, nos estiramos.
Muchos todavía pensamos en la exótica riqueza de La Geria. –Mañana nos encontraremos todos a las 8.45 en Valtuille de Abajo, junto al bar de la plaza. Es posible que acabemos en esta semana-, nos dicen los jefes temporales.
El abuelo paterno todavía tiene la fuerza suficiente para proponer a sus hijos que corten un par de cestos para regalar a una amiga. –Vale, así le hacemos una visita-. Mientras el sol empieza a desaparecer en El Bierzo, en Lanzarote todavía apura una hora más. Gregorio, el más veterano de los vendimiadores, sube a la C-15 con los hijos. Desde atrás aprecian su sonrisa. –Sabéis que cada año pido que las piernas me respondan para llegar sano al veranillo de San Miguel y ahora resulta que se puede adelantar… ¿Quién se apunta el año que viene a unas papas con mojo picón?-
Comentarios:
Te invito a que visites el siguiente link http://www.bodegasyvinos.info/listadoUvas.php, donde descubrirás las más de 100 variedades de uva que tenemos en España.
Muchas gracias :)
No te cortes por favor en colgar más entradas de este estilo, especialmente si las acompañas con fotos tuyas enfundada en cuatro capas de chándal XD.
A pesar de toda la información que aportas en estas dos amenas entradas, me quedo con ganas de saber más. Entiendo un poco de uvas y vino, de la Ribera del Duero, y me resulta increíble que no haya tanta variedad aquí en España.
Vuelve este fin de semana a vendimiar y nos cuelgas un bis !
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Rosana Fuentes
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