La España Olvidada

Ruta de los claustros románicos

11.01.07 | 08:00. Archivado en Segovia

La Ruta de los Claustros engarza a ocho pueblos segovianos vinculados desde la Edad Media a la Abadía de Párraces y al Monasterio de Santa María la Real de Nieva. El recorrido discurre entre los ríos Moros y Voltoya.

La ruta comienza en la Villa de Santa María la Real de Nieva. Ante el milagroso hallazgo de una imagen de la Virgen por el pastor Pedro Amador en 1392, la reina Catalina de Láncaster manda levantar una iglesia en el lugar de la aparición. Las bulas otorgadas en Avignon por Clemente Vll y Benedicto XlIl favorecieron el avance de las obras que se prolongaron durante siete años, trasladándose finalmente la imagen de la Soterraña al nuevo templo en 1399. En ese año entregaba la reina el nuevo santuario a la Orden de Predicadores de Sto. Domingo.

A partir de 1400 se empieza a construir el monasterio, viéndose, en 1414, la necesidad de ampliar el templo. La reina ordena edificar una nueva cabecera, construyéndose el actual crucero, la Capilla Mayor, así como la espectacular portada norte, el claustro, varias dependencias monacales y un pequeño palacio. Las obras quedan finalmente concluidas en 1432, gracias al esfuerzo personal y económico de los vecinos de la Villa y de los pueblos cercanos.

En el s. XVIII (1724) se realizaron ciertas reformas en las naves, Capilla Mayor y fachada de los pies. Exclaustrado el monasterio por la Desamortización de 1835, la Iglesia se convirtió en parroquia, y el monasterio fue destinado a usos civiles. Un incendio en 1899 destruyó gran parte de las dependencias monacales, y poco después, en 1900, el retablo de la Capilla Mayor y la Virgen fueron también pasto de las llamas. Del Monasterio de Santa María la Real de Nieva, son declarados Monumento Nacional el Claustro y la Portada Norte el 19 de junio de 1920. Del conjunto conventual dominico destaca la iglesia y el claustro.

PARADIÑAS

Con la romanización de estas tierras segovianas, aparecen varias "villas" diseminadas por la zona de Santa María la Real de Nieva. Normalmente son pequeñas explotaciones agrarias de época tardo romana, que intentan aprovechar los recursos fluviales. De entre todas las "villas" descubiertas la más importante es la de Paradinas, descubierta a mediados del siglo XIX, que se encuentra bajo el mismo pueblo y que probablemente dio origen al mismo.

Parece tratarse de una villa de principios del siglo III d.C., con modificaciones del siglo IV, época de apogeo de este tipo de construcciones, que con la ocupación visigótica decaería hasta su hundimiento definitivo con la ocupación islámica. De ella se han conservado algunos mosaicos (otros se destruyeron a causa de una nefasta actuación arqueológica en los años 60), entre los que destacan uno, con una figura humana, representación del invierno, y otro policromo con motivos geométricos. Paradinas aún ofrece otros atractivos a sus visitantes: la iglesia, el palacio y el hospital.

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, declarada monumento histórico-artístico de interés provincial en 1972, es un imponente edificio del siglo XVI que combina características góticas y renacentistas. Observamos primero su sobriedad exterior para entrar seguidamente en un espacio amplio y diáfano, en el que, siguiendo con la vista la esbeltez de sus columnas, nos vamos a encontrar con bella tracería gótica de las bóvedas del crucero y de la Capilla Mayor . En dicha capilla admiraremos también un bello retablo del siglo XVIII, que sirve de marco a unos curiosos relicarios, a los que se tiene gran devoción en el pueblo. A los pies del templo, bajo el coro, se encuentra expuesto el mosaico geométrico antes mencionado.

El Palacio, del siglo XV, es un notorio ejemplo de la arquitectura civil renacentista. Destacan los restos de un precioso patio renacentista, del que sólo se conserva un ala con bellas columnas de granito. El antiguo Hospital de Santa Ana, modesto edificio de ladrillo del siglo XVII, hoy se encuentra en situación precaria y amenazando ruina.

En Paradinas desde 1854 existe una devoción muy especial hacia las SANTAS RELIQUIAS, relicarios traídos desde Roma por el monje cartujo, Fray Esteban de las Monjas, natural de este pueblo. El 24 de octubre de 2004 se celebró su 150º Aniversario.

VILLOSLADA

La Ermita de San Miguel de Párraces, declarada Monumento Nacional en 1983, construida a fines del siglo XII o principios del XIII, es un ejemplo de románico puro y con su fábrica de sillería, es uno de los escasos ejemplos conservados de este arte en esta comarca. Posee una espadaña, que data del año 1600, y un pórtico con cuatro amplios arcos que se apoyan en parejas de columnas unidas y labradas en un bloque único. Los capiteles presentan tallas rudamente esbozadas. Lo más notable es la arquería del pórtico meridional, actualmente cegada, y la decoración geométrica de la cornisa.

La ermita es una nave de ábside semicircular en el lado Este que presenta una ventana central cegada, enmarcada con columnas rematadas en capiteles vegetales. Dentro de la ermita, además de interesantes pinturas al fresco, se conserva una imagen del bajo-medieval del crucificado, llamado por aquí el "Santo Cristo".

Junto a esta ermita se celebra la "Romería de San Miguel", que durante muchos años fue fiesta destacada en toda la zona. Durante muchos años asistía la gente con el "traje de fiesta" y se bailaba alrededor de un olmo, actualmente desaparecido. Actualmente se celebra el día ocho de mayo, aunque se han trasladado en la práctica al segundo sábado de este mes. El día transcurre entre la asistencia a misa, la procesión y el baile amenizado con dulzaina y tamboril. Actualmente en Villoslada existe un criadero de avestruces.

SANGARCIA

No existen noticias de que Sangarcía fuera una villa romana o un poblamiento morisco, aunque hay que tener en cuenta su influencia en la arquitectura popular del municipio.

Con la invasión musulmana, la población cristiana emigró al norte, con lo que la "Extremadura castellana" se convirtió en tierra de nadie, perdiéndose la mayoría de sus núcleos de población. Tal vez el origen de Sangarcía se encuentre en este momento de repoblación de la "Extremadura castellana" durante el siglo XI. Julio González ha señalado la gran abundancia de antroponímicos de los pueblos de los sexmos de Santa Eulalia y la Trinidad, lo que probablemente revela la personalidad del impulsor de la repoblación; en este sentido se ha manifestado el origen de Sangarcía en el noble Garci Sancho. Otros piensan que el nombre proviene de la devoción, de repobladores burgaleses llegados a esta tierras, a Santo García (Abad Benedictino burgalés).

Sangarcía aparece por primera vez citado en un documento en 1168, donde el Arzobispo de Toledo confirma la donación del Obispo de Segovia de la aldea de Sangarcía al Monasterio de Santa María de Párraces, monasterio que, recordemos, nació de la donación de la Familia Blasco Galindo a los Canónigos de la Catedral de Segovia (Canónigos reglares de San Agustín).

La aldea de Sangarcía va a quedar fuertemente vinculada a la Abadía de Párraces durante toda la Edad Media; no obstante, desde el punto de vista civil pertenece a la tierra de Segovia, dentro del sexmo de la Trinidad. Participará junto con el resto de las tierras de Segovia en todas las vicisitudes políticas y económicas de dicha ciudad: el desarrollo de su industria textil, la expansión territorial hacia el sur y la aparición de nuevas tierras para el pastoreo.

Paulatinamente fue perdiendo su originaria condición de aldea para convertirse, mediado el siglo XVIII, en el pueblo más próspero de todo el entorno. El fenómeno de la arriería fue factor clave y determinante para el progreso económico, social y arquitectónico alcanzado por nuestro pueblo en aquellos años. Convertidos en uno de los principales graneros de Madrid, sus habitantes empezaron a ampliar y modificar las viejas casas hasta darlas el impresionante aspecto que aún hoy conservan.

La riqueza patrimonial del pueblo ha salido a la luz, hace unos años, de la mano de un equipo de profesional cualificado en la obra "Arquitectura Popular en Sangarcía". En ella, además de describirse todos y cada uno de los componentes, catalogan cada casa.

Su Iglesia, dedicada a San Bartolomé, constituye un ejemplo de la arquitectura barroca de finales del siglo XVII. De planta de cruz latina de una sola nave, la iglesia de Sangarcía fue construida entre 1690 y 1780, y está cubierta con bóvedas decoradas con yeserías y una cúpula sobre pechinas en el crucero. Construida en ladrillo, en torno a cajas de mampostería o adobe enfoscado, su aspecto exterior resulta más bien pobre, según dichas fuentes, a pesar de sus enormes dimensiones, lo que contrasta con la riqueza de su interior, donde destaca el conjunto de retablos barrocos del XVIII. En lo que se refiere a su aspecto exterior, sobresalen las portadas, construidas en piedra de granito, con una principal que presenta un arco de medio punto decorado con un jarrón de azucenas en la clave y frontón triangular rematado por bolas de tradición herreriana.

Así mismo existe un "Molino de Chocolate" en el pueblo, del que ya habla Mandoz en su diccionario de 1845-1850.

ETREROS

a historia de ETREROS es muy similar al resto de los pueblos del entorno. Perteneció a la Abadía de Párraces hasta la "Desamortización de Mendizábal" y es un pueblo de la Comunidad y Tierras de Segovia, estando incluido en el Sexmo de la Trinidad. Las primeras noticias que se tienen, datan de 1168. Actualmente sus habitantes apenas superan el centenar.

Su termino municipal tiene una extensión de 16 Km2. Durante la etapa de la Abadía, se le incorporó el despoblado del Abad Dn. Blasco, ó Mamblasco, como es conocido por el entorno.

La Guerra de la Independencia (1808-1814) fue muy negativa para el pueblo, similar a los pueblos cercanos, debido a la proximidad a los destacamentos franceses de Labajos y Villacastín, quienes les exigían cubrir sus necesidades mediante contribuciones continuas, aparte del alistamiento de sus jóvenes.

A finales de la década de 1820/30 vivió en Etreros "El Charro" - Julián Sánchez García-, uno de los guerrilleros más importantes de la Guerra de la Independencia. Desterrado por no gozar con la simpatía de Fernando VII, llegó a Etreros ya que aquí residían unos parientes de su esposa, en el Palacio de los Mansilla. Falleció el 18.10.1832, siendo enterrado en la ermita del Santo Cristo de los Afligidos, junto al cementerio. En 1980, sus restos fueron traslados al "Panteón de los hijos ilustres de Salamanca", dado que era natural del salmantino pueblo de Muñoz.

Su Iglesia parroquial es de estilo barroco del siglo XVII, Por su estructura actual puede pensarse que ha tenido dos o tres ampliaciones. Su escultura más valiosa es la del "Santo Cristo de los Afligidos" del siglo XV, también conocido como "El Cristo de las enagüillas", por las faldas que se ponen a la imagen, cuando se le coloca en las andas para la procesión, además se colocan unos limones y pequeñas campanillas colgados del madero de la cruz ; su fiesta es la de La Cruz, el primer sábado de Mayo. El patrono es San Juan Bautista, segunda fiesta en importancia, que se celebra en sábado más próximo al 24 de Junio. La fiesta más importante es "EL Cristo" -Santo Cristo de la Buena Muerte- que se celebra en el fin de semana más próximo al 14 de Septiembre. También cuenta con una ermita situada en el Camino real dedicada al Santo Cristo de los Afligidos, donde destaca su altar de estilo barroco; por tradición, en esta ermita reciben sepultura los párrocos que han residido en el pueblo - el último, D. Eleuterio de Andrés-.

En varias casas del pueblo pueden verse sus dinteles similares a los de Sangarcía, encontrándose en buen estado los de la Travesía Jaramilla, calle Real, plaza de la Constitución y en especial los de la calle San Juan. Con arcos de ladrillos destacan, sin apenas conservación, la fachada de la calle Soportal nº 4, que combina las bases laterales de los arcos de granito, con el arco de ladrillo y, ya restauradas, las portadas de la calle Soportal 10 y calle Santo Cristo nº 4.

Las tradiciones populares en la primera mitad del siglo XX, similares a las de los pueblos del entorno, pueden verse en "Historia de Etreros".

BERCIAL

Es el pueblo más cercano a Cobos, de características muy similares. Cuenta en la actualidad con una reducida población, de alrededor de un centenar de habitantes, que se incrementa de forma notable en el verano.

Su historia y orígenes se vinculan a la, en otros tiempos poderosa, Abadía de Párraces. Sus gentes son humildes y trabajadoras que tienen en su carácter, como uno de sus valores más apreciados, el espíritu de colaboración y unión entre sus habitantes. Una muestra de ello es el Museo de Arte y Costumbres Populares que existe en el pueblo.

ABADÍA DE PÁRRACES

Actualmente es un caserío particular, pertenece administrativamente al municipio de Bercial, y el resto del Párraces actual, donde actualmente están ubicadas las urbanizaciones, pertenece al Municipio de Marugán. En Párraces destaca el claustro, los artesonados y la capilla. Es necesario un permiso para poder visitar sus instalaciones.

Los primeros datos de la zona se remontan a 1088, año de la repoblación de la zona del "Duero", fecha en la que aparece Segovia como centro administrativo, y aglutinador de diversas zonas geográficas, tras la retirada morisca de esta zona.
Los orígenes y la historia de Cobos durante los siguientes setecientos años están estrechamente unidos a los de Párraces . Durante ellos, la Abadía ejerció jurisdicción eclesiástica sobre siete pueblos: Marugán, Bercial, Muñopedro, Cobos, Etreros, Sangarcía y Aldeavieja, este último perteneciente hoy a la provincia de Avila. La zona de influencia era la delimitada entre los ríos Voltoya y Eresma, dentro del extenso territorio segoviano que lo cierran la capital, Martín Muñoz de las Posadas, Villacastín y El Espinar. Su denominación era: "Abadía de Santa María Real de Párraces".

¿Cómo se formó la Abadía? Sus inicios son bastante oscuros. Párraces fue también una aldea de Segovia y perteneció a un caballero llamado Blasco Galindo y a su esposa Doña Catalina de Guzmán. Al no tener descendencia, dejaron sus bienes a la Iglesia de Segovia, cuyos canónigos seguían la regla de San Agustín. ¿En que fecha se produce la donación? Aunque un monje jerónimo nos da la fecha de 901, no es aceptable por razones históricas, siendo más acertado decir que ocurrió a finales del siglo XI o a comienzos del XII. Tampoco sabemos con exactitud cuándo un grupo de canónigos decide abandonar la regla, mientras otro quiere seguir observándola. Estos últimos, dirigidos por el maestro Navarro, solicitan un lugar apartado donde retirarse y vivir en comunidad, y se les entrega Párraces. Al parecer, en esa primera etapa, la comunidad estaba integrada por un Abad, doce canónigos y dieciséis racioneros.

MARUGÁN

El nombre del pueblo puede proceder de MARWAN, nombre moro como muchos lugares del entorno. Pertenece a la Comunidad de Villa y tierra de Segovia y dentro de ella al Sexmo de la Trinidad.

Situado al S.O. de la provincia de Segovia, linda al Norte con Sangarcía y Marazoleja, al Sur con Monterrubio, al Este con Juarros de Río Moros y al Oeste con Bercial. Con Cobos de Segovia limita al Noroeste.

Existe abundancia de agua, reflejada en las fuentes y pozos distribuidos por todo el termino; de ahí el viejo dicho popular: "Si vas a Marugán, llévate pan, que agua no te faltará". En su término nace el arroyo llamado Santa Cecilia , que porta su caudal al río Zorita

Su historia está muy unida, al igual que la de Cobos, a la Abadía de Párraces. La evolución de su población tiene sus primeros datos en 1626, fecha en que consta había 150 vecinos; en 1751, el Marqués de la Ensenada nos dice que tiene 102 vecinos. En 1845, Pascual Madoz señala que en Marugán viven 63 vecinos, 201 personas. En 1862, sólo quedaban 40 vecinos.

En este año de 2002, su número de habitantes asciende a 369. A elevar el censo ha contribuido la urbanización que existe en el Pinar, dividida en más de 4.000 parcelas y con más de 1.000 chales construidos. Las principales actividades a lo largo de su historia han sido la agricultura y ganadería.

La principal muestra de arte se encuentran en la iglesia dedicada a San Nicolás de Bari, que ha sido restaurada hace relativamente pocos años. De traza renacentista, edificio de planta basilical, con 3 naves y ábside, junto al cual se adosa una pequeña sacristía, y centrada a los pies de la nave principal se sitúa la espadaña. Destaca el retablo de la cabecera, de estilo renacentista. Esta dividido en tres calles. La calle central esta adornada con esculturas, Cristo crucificado con San Juan y la Virgen a los lados. En el centro San Nicolás de Bari con báculo en la mano izquierda y mitra, es de gran tamaño y de bulto redondo. Las otras dos calles la componen 6 pinturas sobre lienzo, la luz es oscura anticipándose al claro-oscuro. Entre las esculturas, cobra especial interés la dedicada a la Virgen del Rosario (renacentista).

Su patrón es San Nicolás de Bari, que se celebra el 6 de diciembre. La Virgen del Rosario, antaño era la fiesta más popular; tenía cofradía desde 1679 y se celebraba al final de la siega como fiesta principal, hoy es una fiesta más. Esta última celebración ha sido cambiada hace muy pocos años, tras un referéndum popular, al primer domingo de agosto.

La patrona es Nuestra Señora de la Salud, cuya celebración tiene lugar el día de Pentecostés, a la que el pueblo tiene una gran devoción. Nadie sabe a ciencia cierta cómo fue a parar el lienzo de la Virgen de la Salud a la iglesia de Marugán, lo que sí está comprobado es que la devoción por esta imagen se intensificó tras la Guerra Civil cuando los vecinos del pueblo, en agradecimiento a Nuestra Señora por el fin de la contienda y porque ningún hijo del pueblo cayó en el frente, comenzaron a honrarla coincidiendo con la fecha de Pentecostés.

Leyendas no faltan sobre la pintura de Nuestra Señora de la Salud, un óleo sobre lienzo del siglo XVII y autor anónimo. Una de las más extendidas cuenta que fue el regalo de un rey a un vasallo natural de Marugán, agradecido por el comportamiento valiente del segoviano en una importante batalla. “Te pongas en la posición que te pongas la Virgen siempre te mira”, afirma la gente del pueblo.

En la Hemeroteca de EL ADELANTADO de Segovia se puede ver una crónica de 1940 que relata una función religiosa de acción de gracias a la Virgen de la Salud, “por la protección singular que los ha dispensado durante la guerra pasada”. Fue erigido entonces un arco homenaje, adornado con flores naturales, para los ex combatientes. Por la tarde se jugaron reñidos partidos de pelota y hubo un animado baile de rueda, según recoge la información del diario.

La imagen de la Virgen sale en procesión, en unas bonitas andas de madera, en varias ocasiones, por lo que se subastan los ‘vaznos’ o brazos hasta seis veces. La Virgen de la Salud es la primera ‘enramada’ por los mozos del pueblo, que luego hacen lo propio en las casas de las mozas. Antes se hacía con ramas de olmo o álamo negro y, actualmente, con las de chopo.

Fuente: Cobos de Segovia


Domingo, 21 de abril

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