Editado por

Bruno Moreno RamosBruno Moreno Ramos

Buscar
Temas
Archivos
Hemeroteca
Noviembre 2017
LMXJVSD
<<  <   >  >>
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930   
Sindicación
PARTICIPACIÓN
SERVICIOS



Mi obispo no me representa

Permalink 04.03.08 @ 14:31:15. Archivado en Sacerdotes

Hace unos días, Tabira publicaba una carta muy interesante, a raíz del nombramiento de Mons. Iceta como obispo auxiliar de Bilbao.

Les extrañará, Sres. obispos, que los cristianos les reprochemos, incluso públicamente, el abuso que hacen de nuestra representación. ¿Les sorprenderá que nos nombren un obispo y lo rechacemos inapelablemente, porque proponemos a otro más a la medida de nuestra fe y de la Iglesia local?

Me parece muy significativo que se apele a esta razón para el vergonzoso desaire a Monseñor Iceta por parte del Consejo Pastoral de la diócesis y pienso que es la verdadera razón subyacente a todas las protestas de ese tipo. Muestra, sin lugar a dudas, que el autor está totalmente equivocado en lo que se refiere a la misión del obispo en la Iglesia. No es extraño, pues, que proteste contra el nombramiento de los obispos, ya que, en efecto, su idea de lo que es un obispo no se corresponde en nada a lo que es verdaderamente un obispo.

Como enseña el Concilio Vaticano II, el obispo tiene tres misiones fundamentales: enseñar, regir y santificar. Los lectores avispados observarán la evidente ausencia del verbo “representar”. El obispo no tiene que representar a sus diocesanos ante la sociedad ni es un delegado del poder popular. La representación que le es propia es la que encierran las tres misiones citadas: representar ante los cristianos a Cristo Sacerdote mediante los sacramentos que nos dan la vida, a Cristo Profeta proclamando ante el mundo el Evangelio, y a Cristo Rey pastoreando a su grey. También, como consecuencia, representa a los fieles ante Dios, en la oración de la Iglesia y en la Eucaristía, cuando dirige su alabanza y acción de gracias a Dios, presentando en su nombre la ofrenda que es el mismo Cristo.

Pensar que el obispo está ahí para representar a los fieles, sus opiniones y tendencias es aplicar a la Iglesia un criterio que es puramente político, volviendo del revés la naturaleza de la Revelación cristiana. Los cristianos no construyen su fe mediante su reflexión y esfuerzo, sino que la han recibido como un don gratuito de Dios. No delegan su propia soberanía en sus representantes, sino que aceptan la autoridad como un servicio para el que Dios elige a algunos hombres, que sólo tienen autoridad en tanto en cuanto representan a Dios con una misión muy determinada.

Si tuviésemos obispos “a la medida de nuestra fe” seríamos los más desgraciados de todos los hombres. Los débiles en la fe, los desconfiados, los aburguesados, los politizados, los incrédulos, los ignorantes y los rebeldes tendríamos un obispo exactamente como nosotros. Es decir, un obispo que, a fuerza de caer en nuestros mismos errores, no pudiera darnos ninguna “buena noticia”, es decir, no pudiera proclamarnos el Evangelio que necesitamos. Lo que necesitamos son obispos a la medida del corazón de Cristo, según la promesa de la Escritura: Os daré pastores según mi corazón.

La manera concreta de elegir un obispo es, por supuesto, una cuestión distinta. A lo largo de la historia, los obispos han sido elegidos de formas muy diferentes. Por nombramiento directo de los Apóstoles, por aclamación, elegidos por patriarcas o sínodos, con derecho de presentación de distintos personajes, con mayor o menor intervención de las autoridades seculares e, incluso, por sorteo. Por lo tanto, yo, en principio, no tengo ningún problema con la utilización de métodos diferentes para el nombramiento de obispos, ya que lo verdaderamente importante en estos es el sacramento del orden, la consagración como obispos que les convierte en sucesores de los apóstoles, ungiéndolos con el crisma del Espíritu.

Dicho eso, estoy convencido de que si hay una época en la que sería desaconsejable la elección de los obispos por los fieles, es la nuestra. La carta publicada por Tabira es un ejemplo clarísimo del peligro que tenemos de comprender la relación con nuestros obispos de manera política y desde el punto de vista del poder, es decir, al estilo del mundo y no de una forma eclesial.

Podemos encontrar otro ejemplo en las elecciones recién terminadas para designar al Presidente de la Conferencia Episcopal Española, que comúnmente son interpretadas con claves de “izquierda” y “derecha”, totalmente ajenas al Evangelio y, por fortuna, al sentir de los propios obispos.

Yo, que soy madrileño, no espero que Monseñor Rouco me represente, ni mucho menos que “actúe a la medida de mi fe”. No es esa su misión. Debe, más bien, ser para nosotros, sus diocesanos, el garante de la doctrina católica y apostólica, administrar junto con sus colaboradores los sacramentos de la gracia de Cristo y pastorear con cariño y mano firme a la Iglesia que peregrina en Madrid. Como un pastor según el corazón de Cristo.


Bookmark and Share

Comentarios:

Aún no hay Comentarios para este post...

Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.

Los comentarios para este post están cerrados.

Blogs
Un grano de mostaza

Un grano de mostaza

Veranear en la acera

Dolores Aleixandre

Punto de vista

Punto de vista

El fiscal Maza y los invertebrados

Vicente Torres

El buen vivir de Juan Luis Recio

El buen vivir de Juan Luis Recio

Tsarevna, el té navideño de edición limitada de Kusmi Tea

Juan Luis Recio

Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

Funcionarios de lujo

Guillermo Gazanini Espinoza

Luis Miguel Modino: misionero en Brasil

Luis Miguel Modino: misionero en Brasil

CEBs de la Amazonia, presencia evangelizadora en las periferias del mundo y de la Iglesia

Luis Miguel Modino

El Blog de Otramotro

El Blog de Otramotro

Denuncia y sal del infierno

Ángel Sáez García

Crónicas Bárbaras

Crónicas Bárbaras

España iba bien

Manuel Molares do Val

Sesión Golfa

Sesión Golfa

Feliz día de mu muerte: déjà vu

Juan Carrasco de las Heras

Ríase, aunque sea de mí

Ríase, aunque sea de mí

El fiscal general del Estado, ha muerto. El mundo enfermo de la carbonera, disfruta y se enrosca.

Chris Gonzalez -Mora

Jesús Arameo

Jesús Arameo

Tras la resurrección Jesus dice a sus discípulos...

Vicente Haya

Humanismo sin credos

Humanismo sin credos

Camino hacia el fanatismo / 2

Asoc. Humanismo sin Credos

Secularizados, mística y obispos

Secularizados, mística y obispos

Recordando a Milingo

Josemari Lorenzo Amelibia

Un país a la deriva

Un país a la deriva

El difícil retorno a la legalidad (23)

Vicente A. C. M.

Entre el Cielo y la Tierra

Entre el Cielo y la Tierra

HABRÉ HECHO LO QUE DEBÍA COMO CRISTIANO

Francisco Baena Calvo

El Blog de Francisco Margallo

El Blog de Francisco Margallo

Los santos que nunca serán canonizados

Francisco Margallo

Opinión

Opinión

A vueltas con España - El PSC, algo más que un partido

Opinión

Tres foramontanos en Valladolid

Tres foramontanos en Valladolid

La Cruz de la Santa Sede, a Jiménez Lozano

Bustamante, Arévalo y Pardo de S.

Aeterna Christi Munera

Aeterna Christi Munera

Bach, tocata y fuga BWV 565

Jose Gallardo Alberni

Fe y vida

Fe y vida

¿Qué pidió el Papa para esta I Jornada Mundial de los pobres?

Consuelo Vélez

La Iglesia se hace diálogo

La Iglesia se hace diálogo

Invitación a la creatividad

Jesús Espeja

Haz de PD tu página de inicio | Cartas al Director | Publicidad | Buzón de sugerencias | Publicidad
Periodista Digital, SL CIF B82785809
Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España)
Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad

redaccion@periodistadigital.com Copyleft 2000

b2evolution Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons License.
Noticias Periodista Digital | Periodista Latino | Reportero Digital | Ciudadano Digital