Orgullo de poder (II)
22.04.08 @ 13:05:15. Archivado en Sobre el autor
Cuando alguien impone que se debatan ideas debe proponerlas, cosa que hasta el momento no ha hecho Esperanza Aguirre, al menos que considere como tal el famoso discurso pronunciado en un acto en ABC en presencia de Mariano Rajoy.
Pero más allá de eso y de su afán por convertir al PP en el partido liberal de España por antonomasia, debería explicar al electorado qué entiende ella por Liberalismo, cómo lo piensa aplicar a su acción de gobierno, hasta dónde está dispuesta a llevar su liberalismo y, entre otras, cuál es su política social.
Por ejemplo, Aguirre, dispuesta a debatir ideas y proyectos debe explicarnos a los electores si en su política liberal cabe perseguir a los delincuentes que tras una bata blanca (o sin ella) realizan carnicerías a embarazadas de hasta 8 meses. Aguirre debe explicar a los votantes del PP si en su idea del liberalismo cabe el aborto hasta las semanas finales de gestación y si piensa prescindir de los valores humanísticos recogidos en los estatutos de su partido para dar cancha, o no perseguir, como ya hace en Madrid, este tipo de salvajadas.
Hay votantes, por mucho que le cueste llegar a entenderlo a Esperanza Aguirre, que no sólo nos movemos por la aplicación más o menos liberal de su política económica, así que puestos a cacarear que lo que se desea es un profundo debate interno, la presidenta de la Comunidad de Madrid debería explicar qué piensa de asuntos como éste.
Pero además, Esperanza Aguirre, si quiere ser creíble entre el electorado (aunque mucho me temo que a gran parte de ese electorado los debates de ideas les importan un bledo), debería empezar a explicarnos si en su proyecto liberal cabemos un grupo importante de ciudadanos que también votamos y que nos consideramos conservadores. No vaya a ser que acabe encontrándose ante un electorado perplejo que no sepa ni quien es su candidato ni a quien votar.
La presidenta de la Comunidad de Madrid (siempre me he negado a llamar al ejecutivo autonómico Gobierno de Madrid como si fuéramos la república independiente de Ikea) debería explicarnos en su brainstorming cuál sería su política territorial, la económica, o la internacional, por ejemplo. Y es aquí donde creo que no diferiría demasiado de la propuesta por Mariano Rajoy. ¿Está Aguirre a favor o en contra del trasvase? ¿a favor o en contra de la política antiterrorista de la pasada legislatura?, ¿a favor o en contra de la política exterior de Moratinos?, ¿a favor o en contra de la cohesión y solidaridad interterritorial?.
Así que, en el fondo el debate de ideas pasa por lo personal, por las ambiciones de una Aguirre que está dispuesta a llevarse el partido por delante siempre que ella quede a flote, al menos de momento. En lo único que coincido últimamente con Aguirre es en la necesidad de encontrar la fórmula propicia para hacer llegar el mensaje a los electores de una forma más directa y eficaz que hasta ahora. Es decir, en la forma de que calen en el electorado las respuestas a esas preguntas. ¿o quiere asumir el mensaje socialdemócrata para arañar un puñado de votos?. Pero cuidado, sus aliados mediáticos podrían volverle la espalda en cuanto deje de darles a cambio licencias de televisión para la TDT. Si sigue concediéndolas para ganar su apoyo eso está bastante alejado del liberalismo propuesto. Cuestión de ideas...o de ideologías.
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Emilio Javier Arroyo
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