Más de lo mismo
08.04.08 @ 20:44:10. Archivado en Sobre el autor
Siguiendo el discurso de Mariano Rajoy en el debate de investidura de "mister 11 millones" me ha venido a la memoria aquello que decía San Francisco de Sales: "si mi enemigo me saca el ojo izquierdo, le pondré el derecho y si aún me saca ese ojo me quedará el corazón para amarle".
Rajoy sigue pensando que las reglas están para cumplirlas y se comporta en virtud de un código ético y parlamentario, mientras que Zapatero sigue siendo el mismo jugador de patada en la espinilla de la pasada legislatura. Será que de natural es así. A veces hay que entrar con los tacos por delante y saber desenvolverse en un terreno embarrado, cosa que creo no está hecha para un Mariano Rajoy demasiado caballero.
Así que Rajoy razonó su negativa a votar la investidura de Zapatero con mejor o peor acierto, pero siempre en su papel de líder de la oposición, mientras que el candidato casi exigía a aquél que hiciera unas propuestas que, como aspirante a obtener el respaldo de la cámara para ser presidente, le correspondería a él formular. Son los "efectos vaporosos" a los que se refirió Rajoy.
Las propuestas para mejorar la economía, para resolver el problema de falta de agua en muchas comunidades autónomas, la forma de acometer la lucha antiterrorista, qué hacer si Ibarreche sigue adelante con su referendum, etc. brillan por su ausencia, quizá porque en la idílica España de Zapatero no es necesario adoptar medidas. Si hay crisis, la culpa es de EEUU; si las inmobiliarias se hunden la culpa será del empedrado, o de Rajoy, o de Cánovas del Casillo. Así que, ¿crisis, que crisis?.
Plantadas las bases, la respuesta de Zapatero no podía ser otra que "yo tengo 11 millones de votos y usted no". Quizá fue la única verdad conocida en el discurso del candidato a la Presidencia del Gobierno.
Fue precisamente en esa réplica donde "mister 11 millones" volvió a mostrar su cara más alejada del talante, para echar en cara al PP que ellos no han estado en todos los consensos y el PSOE sí, que el PP viene del franquismo y ellos de la legitimidad democrática, que los de PP no fueron buenos gobiernos, mientras que los socialistas siempre lo han sido.
Y ahí es donde sí eché de menos algo más de contundencia en un Rajoy que mejoró y mucho en la réplica. En ese momento, pensé porqué el líder popular no recordó también a Zapatero aquellos tiempos de gobiernos socialistas marcados por el GAL (con un ministro de su gabinete como Rubalcaba), por un director general de la Guardia Civil ladrón, por una cúpula de Interior socialista encarcelada por secuestro y latrocinio, por un Solbes recomendando planes de pensiones ante la inminente quiebra de las pensiones... Podía haberlo hecho, añadiendo después que eso era tan pasado como los gobiernos en los que Rajoy participó y que los españoles ya juzgaron en su momento, mientras que ahora se espera del candidato si quiera unas cuantas ideas.
A Zapatero poco se le puede pedir porque nada esperamos de él muchos españoles, más allá de la patada en la espinilla, un talante nada conciliador y una política de división. Pero a Rajoy quisiera recordarle la frase del Mariscal Foch en la batalla del Marne: "el centro de nuestro ejército cede, el ala izquierda se retira, pero yo sigo atacando".
Quienes no creemos en el modelo político de Zapatero se lo exigimos, aunque para ello tenga que hacer frente a algunos medios, algunos compañeros de partido, y a quienes esperaban haber cobrado por sus servicios si éste hubiera sido presidente y no podrán ya pasar por caja.
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Emilio Javier Arroyo
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