En todo el continente europeo, antes de la década de los 70, la enseñanza integrada de lenguas extranjeras se ofrecía fundamentalmente en regiones con alguna particularidad lingüística (regiones fronterizas, bilingües, etc) o en las grandes ciudades. Los primeros programas de cooperación europea, elaborados por la División de Políticas Lingüísticas en Estrasburgo, datan de 1957 y tenían como objetivo principal la democratización del aprendizaje de las lenguas para fomentar la movilidad de las personas y de las ideas y para promover el patrimonio europeo.
En el curso de los años 70 y 80, el desarrollo de este tipo de oferta educativa se ha visto especialmente influenciado por la experiencia canadiense de enseñanza por inmersión. Los programas de inmersión han tenido un enorme éxito en Canadá, de cuya experiencia y prácticas educativas nos hemos enriquecido.
Somos hijos de nuestros padres y de nuestra generación. Existen características propias al desarrollo evolutivo del ser humano que son comunes para todos como, por ejemplo, la creación de una identidad en la adolescencia o la crisis de los cuarenta y además, por añadidura, cada generación añade al listado de etapas sus propias peculiaridades. La psicología evolutiva, encargada del estudio del desarrollo humano enumera cuatro grandes fuentes para argumentar cómo somos: primero, nuestra genética y nuestra personalidad, el conjunto propio de rasgos que nos definen como personas en lo físico y en lo psicológico y que nos aportan consistencia en el comportamiento y las reacciones ante diferentes contextos; segundo, las características propias y reconocidas de cada etapa evolutiva en cuestión como la niñez, la adolescencia, la adultez, la vejez, el duelo o el camino hacia la muerte, por ejemplo; tercera, los atributos de la sociedad donde nos desarrollamos en interacción constante; y cuarta, las características ontológicas, es decir, aquellas correspondientes a cada generación o grupos de generaciones. No podemos culpar o juzgar a los jóvenes por su rebeldía o por la búsqueda de una identidad, al igual que no culpamos a los ancianos por su serenidad; estas características son propias de cada etapa evolutiva. Al emitir juicios sobre las peculiaridades de los jóvenes de hoy debemos esforzarnos por saber distinguir entre las dos primeras fuentes y las dos últimas, y argumentar nuestro discurso focalizando sobre todo, nuestra atención en las últimas.
Actualmente, el debate sobre las competencias básicas y los criterios para su adquisición y evaluación centran la atención de los pedagogos y educadores, además de los responsables de política educativa española.
La LOE trae consigo su propia selección de las competencias básicas que todo alumno debe poseer al finalizar la enseñanza obligatoria. Pero el problema ya no está en seleccionar las competencias clave, sino en trabajarlas y adquirirlas en el ámbito educativo. La incorporación de las competencias básicas en el currículo supone un enriquecimiento del modelo curricular anterior, no lo sustituye, sino que plantea un enfoque integrador.
Lograr el desarrollo integral y pleno de la persona es el fin último de la educación. Es éste, sin duda, el mensaje que se encuentra grabado en el corazón de todo educador y que recuerda cuando ve alejarse, con el paso de los años, a sus aprendices. “¿Lo habré logrado?”, se pregunta. Sin embargo, olvidamos que vivir es un continuo aprender y es que aprendices somos todos y toda la vida; alumnos, sólo algunos y por unos años.
Nuestra sociedad exige nuevas competencias y parece que en cada generación a un ritmo más trepidante. Desde habilidades comunicativas y dominio fluido y pragmático de más de un idioma; hasta capacidad de trabajar en equipo, crear, empatizar, inventar o algo tan aparentemente simple, como escuchar y tomar decisiones, pasando por los conocimientos indispensables sobre nuevas tecnologías o manejo resuelto y práctico de maquinaría renovada en ámbitos profesionales. Para aquéllos que creemos en la educación como fuerza de futuro e instrumento capaz de realizar cambios positivos en nuestras sociedades, el itinerario educativo reglado y el currículo rígido se convierten en un corsé un tanto asfixiante. Las competencias que el educador estima oportunas para el desarrollo pleno de sus alumnos superan los límites del aprendizaje, exigen la excentricidad del currículo y parece que quisieran salirse del aula para aprender viviendo. Se cargan de significado las ideas a favor de una «ciudad educativa», una «cultura de escuela» y una «educación permanente» a lo largo de toda la vida y en todos sus ámbitos: el trabajo, el colegio, el ocio, el fin de semana, el tiempo libre… vivir aprendiendo.
A nivel europeo, han sido varios los proyectos empresariales que desembocaron en el ámbito educativo hasta llegar a los conceptos de competencias comunicativas, ciudadana o científica. Cabría destacar cinco empresas fundamentales para una mejor comprensión del término en el ámbito de la enseñanza:
- El Proyecto Tuning: es un proyecto piloto elaborado por un grupo de universidades en el año 2000, con la Comisión Europea en el marco del programa Sócrates: «Tuning-Sintonizar las estructuras educativas de Europa». El proyecto pretendía determinar puntos de referencia para las competencias genéricas y las específicas de cada disciplina en una serie de ámbitos temáticos: estudios empresariales, ciencias de la educación, geología, historia, matemáticas, física y química. Desde el proyecto Tuning las competencias describen los resultados del aprendizaje: lo que un estudiante sabe o puede demostrar una vez completado un proceso de aprendizaje. Este Proyecto ofreció la primera definición, más o menos educativa, de competencias: «Las competencias representan una combinación dinámica de atributos -con respecto al conocimiento y su aplicación, a las actitudes y a las responsabilidades- que describen los resultados del aprendizaje de un determinado programa o cómo los estudiantes serán capaces de desenvolverse al finalizar el proceso educativo».
Pongámonos en situación. La mayoría de los centros educativos cuenta con un Plan de Formación. Estos planes, normalmente, consisten en el desarrollo de diferentes cursos y jornadas a largo, medio y corto plazo que cumplen con calendarios estratégicos para la renovación o la formación inicial del claustro de profesores, miembros de los equipos directivos y otros agentes y educadores de la comunidad educativa. En muchos centros, estos planes de formación se desarrollan desde la propia entidad titular avalados por la financiación de diferentes grupos empresariales o aprovechando el crédito de formación de los centros, a gusto de cada entidad y cada centro y en virtud de los medios y las posibilidades.
Todo profesor de Escuelas Católicas ha acudido en alguna ocasión a uno de los cursos de los planes de formación de su centro. Por regla general, tienen lugar durante todo el año y aunque, especialmente, en el mes de julio o septiembre es donde podemos sacar más tiempo para cuidar nuestra educación de educadores -valga la redundancia- muchos centros ya han apostado por servicios on-line, másteres y otros títulos o cursos distribuidos a lo largo de todo el año. Desde Escuelas Católicas, contamos con una larga experiencia en la organización de acciones formativas que forman parte de la columna vertebral de todos nuestros departamentos: cursos de administración, formación on-line de todo tipo, máster de directivos, jornadas de Célula Europa, seminarios de profesores noveles y directores pedagógicos, cursos para impartir Educación para la Ciudadanía, cursos de formación y materiales en el Programa de Prevención para Tutorías…
¿Qué profesor no ha oído hablar del concepto de competencias? Pero ¿de dónde viene esta nueva forma de trabajo en la educación?, ¿qué significa trabajar por competencias?, ¿cómo se refleja en nuestra Ley de Educación? y ¿hacia dónde nos conduce este modelo? Sigue con atención nuestro blog donde os propongo un sencillo itinerario teórico que dé respuesta a éstas y otras muchas preguntas sobre la última ola pedagógica del momento.
Si nos remontamos a los orígenes del término competencias debemos viajar al contexto empresarial donde aparecen autores como Parsons y Atkinson, quienes comenzaron a gestar este concepto. Posteriormente, en los años 60 y 70 el profesor de Psicología de la Universidad de Harvard, David McClelland, realiza una serie de estudios sobre los aspectos motivacionales, en relación con el éxito profesional. Es en 1973 cuando manifiesta que por sí solos, los expedientes académicos y los test de inteligencia no eran capaces de predecir con fiabilidad la adecuación de las personas a los puestos de trabajo y por tanto a la consecución del éxito profesional. Como consecuencia de tales conclusiones acuñó el término “competency/competencies”.
Educar para potenciar el desarrollo pleno de la persona e impulsar sociedades más justas, pacíficas, democráticas y tolerantes es una tarea que se inicia desde los años más tempranos de la escolarización y que se vuelve indispensable en la primera institución social a la que el ser humano pertenece en su vida: la escuela. Por eso, educar en la paz, en competencias emocionales y en actitudes de respeto y tolerancia desde el aula es contribuir firmemente a la construcción de un futuro mejor para todos.
Con el objetivo de seguir firmes en nuestra apuesta por la mejora de la convivencia en los centros, me complace informar sobre una nueva publicación que os ayude en el día a día de vuestra comunidad educativa: Guía para la promoción y mejora de la convivencia. Herramientas para la formación del profesorado (libro+cd).

Con una enorme satisfacción, nos complace anunciaros que ya ha visto la luz el número 229 de la revista Educadores. Con este número hemos abierto una nueva etapa en la andadura de esta clásica y renovada publicación.
Después de cincuenta años a la vanguardia de la formación del profesorado de Escuelas Católicas, la revista Educadores celebra este aniversario con un nuevo impulso en sus contenidos, en su diseño y en su formato, haciendo vivo el deseo de convertirse en un elemento imprescindible en la lectura e innovación del educador de nuestros centros. Si todavía no conoces Educadores, anímate a recibir el primer número de marzo totalmente gratuito. Te aseguramos que leer uno de sus números es sinónimo de nueva suscripción.
Domingo, 22 de noviembre
Escuelas Católicas
Julián Moreno Mestre
Siro López
Rodrigo del Pozo Fernández
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Jesús Rojano
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Pedro Tarquis