Escuelas Católicas

Tercera jornada del XI Congreso de Escuelas Católicas

26.11.11 | 15:45. Archivado en Institucional

Pilar Jericó afirma que el líder debe compartir lo mejor de sí y no tener miedo al cambio

“La escuela católica está llamada a una renovación constante”, Monseñor Tobin

La tercera y última jornada el XI Congreso de Escuelas Católicas (FERE-CECA y EyG) que se celebra en el Hotel Auditórium de Madrid, contó con las ponencias de Pilar Jericó, socia directora de BeUp, profesora de ESADE y de la Universidad Carlos III y Monseñor Joseph Tobin, secretario de la Sagrada Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Pilar Jericó compartió con los asistentes una interesante reflexión sobre liderazgo organizativo desde la perspectiva emocional, en la que expuso las claves necesarias para lograr el liderazgo en las escuelas y en nosotros mismos. Comenzó su intervención afirmando que en este tiempo de cambio es momento de “reinventar valores” y decidir si queremos ser “líderes”, para poder influir positivamente en nuestros centros, o si preferimos ser “víctimas” y creer que somos incapaces de lograrlo. La apuesta por el liderazgo supone “reconocer la necesidad de transmitir lo mejor de sí mismo al equipo” y trabajar de forma conjunta y cercana, basándonos en la confianza, que anula los miedos que nos produce pensar en el cambio.

En opinión de Jericó, el desarrollo del liderazgo es un recorrido con varios pasos: comienza con la “llamada a la aventura”, a afrontar el desafío dando lo mejor de nosotros mismos; continúa con la fase de negación, que debemos superar decidiendo vivir como protagonista-héroe o como víctima; le sigue la fase de los miedos, presentes en todo proceso de cambio, que surgen ante la idea de “perder algo” que tenemos; después llega el desierto o frustración que nos conecta con la humildad; posteriormente se consigue la nueva realidad, y con ella el esperado “fin de la aventura”.

Jericó finalizó su intervención aportando una serie de consejos para reforzar el diálogo: soñar y escoger; poner pasión en nuestra misión; aprender y crear nuevos hábitos; transformar las emociones; ser un referente en el equipo; poder personal para saltar las barreras; y fomentar el compromiso y los valores.

Por su parte Monseñor Tobin señaló que la escuela católica está llamada a una renovación constante y valiente, para lo que se hace necesario que sepa definirse, que sepa comprender el cambio e intervenir en él.

Este cambio, en opinión del Secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, implica cuatro desafíos educativos: volver a los orígenes de los diferentes carismas fundacionales; trabajar en colaboración para que “la Iglesia sea casa y escuela de comunión”; buscar el encuentro entre Evangelio y cultura, entre fe-cultura y vida; y recuperar la escuela llamada por el humanismo, en el que el maestro sea mediador, facilitador de los procesos fundamentales que iluminan lo humano, así como del encuentro entre alumno y comunidad.

Por otra parte, hizo también una reflexión sobre el futuro de la Iglesia, un futuro que ve fuertemente laical y que tiene que servir para preguntarse por el contenido de la vida religiosa. Religiosos y laicos en misión compartida, con una metodología basada en la confianza mutua, y que propicie una escuela que siga el rumbo por el que camina el mundo.


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Lunes, 10 de diciembre

    BUSCAR

    Síguenos

    Hemeroteca

    Diciembre 2018
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
         12
    3456789
    10111213141516
    17181920212223
    24252627282930
    31