Escuelas Católicas

Fin de la segunda jornada del XI Congreso de Escuelas Católicas

26.11.11 | 13:06. Archivado en Institucional

Monseñor Rouco habla en el XI Congreso de EC sobre el derecho a la educación, la libertad de elección y la educación integral

El XI Congreso de Escuelas Católicas (FERE-CECA y EyG) que se celebra en el Hotel Auditórium de Madrid del 24 al 26 de noviembre con la asistencia de cerca de 1.500 profesionales implicados en la educación, contó en la tarde de hoy con la presencia del Cardenal Arzobispo de Madrid Antonio María Rouco Varela, quien durante su intervención animó a los presentes a preguntarse en el momento actual por la dignidad de la persona y sus derechos. En el ámbito educativo insistió en la importancia de la educación integral, moral y religiosa, y en la necesidad de que se garantice el derecho a la educación para todos, el derecho a la libertad de elección y el derecho la creación de centros con identidad.

La segunda jornada del Congreso se completó con las ponencias de Christopher Day y la mesa redonda sobre “la escuela católica en el mundo: retos y estrategias” compuesta por: Etienne Verhack, Roderick Salazar, José Leonardo Rincón y Ángel Astorgano.

La sesión de tarde comenzó con la intervención de Chistopher Day, profesor emérito de Ciencias Sociales en la Universidad de Nottingham, quien reflexionó sobre el liderazgo en la escuela y las vías para alcanzarlo. En opinión de Day, una escuela perfecta es aquella que lucha por conseguir lo mejor para sí misma, en la que se producen “desacuerdos” que gracias al diálogo llevan a la “armonía”, y en la que el director toma conciencia de la necesidad de trabajar dentro y fuera del centro, manteniendo contacto con el entorno escolar.

Para Day, conseguir el liderazgo exige un cambio, para el que se necesita energía y esfuerzo extra, valentía, pasión y resiliencia y lograrlo es una tarea de “todos”. El profesor propuso como acciones para alcanzar el liderazgo: la creación de un plan de mejora de la escuela, la preparación del personal para labores de liderazgo, construir capacidad de aprendizaje, contar con expertos externos, debatir, no subestimar las capacidades de ningún alumno y creer en el compromiso educativo.

En el trabajo hacia el liderazgo los directores deben ser, según Day, “cercanos, buenos comunicadores y saber escuchar”. Tienen la “responsabilidad final”, la implantación y seguimiento de todo el proceso con ayuda interna y externa de personas relacionadas con la institución que compartan la misión de la mejora de la escuela, a través de programas basados en el liderazgo, teniendo en cuenta las necesidades del profesorado. Además deben impulsar que los profesores no se aíslen, sino que compartan experiencias con otros docentes y así “abandonar la cultura de la privacidad”, nunca trabajando solos, sino compartiendo “la carga, la alegría y los desafíos”.

“La escuela católica en el mundo, retos y estrategias”, ha sido el título elegido para la mesa redonda que ha tenido lugar durante la segunda jornada del XI Congreso de Escuelas Católicas, en la que han intervenido representantes de la escuela católica de todo el mundo: EtienneVerhack, secretario general de la CEEC (Comité Europeo de la Educación Católica); Roderick Salazar, secretario general de la OIEC-Asia (Oficina Internacional de la Educación Católica de Asia); José Leonardo Rincón, secretario general de la CIEC (Confederación Interamericana de Educación Católica); y Ángel Astorgano, secretario general de la OIEC (Oficina Internacional de la Educación Católica).

Al iniciar la ronda de intervenciones todos coincidieron en señalar que la escuela católica goza, en términos generales, y pese a las dificultades, de muy buena salud. Para Ángel Astorgano esa buena salud se tiene gracias al coraje de una escuela que debe enfrentarse a dificultades muy serias en buena parte del mundo y a la ilusión y la pasión que emociona y que nace de personas con vocación de dar la vida por la educación.

Al señalar debilidades y amenazas de la escuela católica, y aún reconociendo que en cada zona hay que insistir en un aspecto diferente, todos los componentes de la mesa insistieron en que la escuela católica no comunica bien su verdadera vocación y acción. Tenemos un 90% por ciento de muchachos no cristianos y/o desfavorecidos en nuestras aulas, sobre todo el África y Asia, pero también en América y en Europa. Etienne Verhack recordó que la escuela católica acoge inmigrantes por vocación y que así debe seguir siendo; “nuestra identidad durante siglos ha sido nuestro compromiso para el pobre, para el disminuido, para los que se quedan atrás”.

La mesa redonda también abordó, como no podía ser de otra manera, el eje central del Congreso, el cambio, y en este sentido Leonardo Rincón apuntó que a veces nos diluimos, nos mimetizamos con los demás y perdemos lo que nos caracteriza. Para evitarlo, continuó, debemos “combinar la fidelidad a Cristo con la creatividad para afrontar los retos”.

En el capítulo de las oportunidades de la escuela católica destacó la intervención de Roderick Salazar, para el que la gran oportunidad es que además de ser avanzados en la educación que ofertamos, en tecnología, etc., Dios tiene que ser una presencia real y tiene que estar en todo lo que vivimos en la escuela. Salazar concluyó que el enemigo está dentro y fuera de la escuela católica pero que del mismo modo Dios también está dentro y fuera y es más fuerte que el enemigo. “No nos quejemos de las amenazas, no estamos solos, lo dice Jesús, y eso nos da la fortaleza”.


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