El 7 de diciembre el Ministerio de Educación hizo público en nuestro país el Informe PISA 2009. Los medios de comunicación se volcaron y durante alguna semana han corrido ríos de tinta sobre el tema. ¿Se han olvidado ya? Seamos bienpensados y digamos que no. Aunque si así fuera no se trata de demonizar a los medios, al fin y al cabo ellos se limitan a recoger lo que interesa a la sociedad en cada momento. Es por eso que pasado el revuelo inicial es el momento de que intervengan las instituciones que se dedican a educación. Son ellas, somos nosotros, los que tenemos ahora el deber de detenernos a pensar en los resultados del informe, reposarlos, y buscar las vías más apropiadas y eficientes para mejorar la calidad de la educación española. Una manera de comenzar esta reflexión es analizar las propuestas que hasta ahora, y a bote pronto, han realizado distintos sectores de la sociedad. Todas, las más acertadas y las más peregrinas, estoy segura de que están hechas con la loable intención de mejorar los resultados de la educación española. Por eso, y porque la suma de todos dará mejores resultados que la resta, merece la pena que echemos un vistazo panorámico a todas esas propuestas.
Entre ellas ocupa un lugar destacado el apoyo individualizado a los alumnos, seguido del fomento de la cultura del esfuerzo y del reconocimiento de la figura del profesor. A continuación aparece la solicitud de aumentar la inversión pública y el aclamado pacto educativo, que lejos de ser un tema agotado comparte el cuarto puesto de este elenco. La formación del profesorado también ocupa un lugar destacado, seguido de tres cuestiones muy concretas: dotar de mayor autonomía a los centros, elaborar planes de lectura globales y disminuir las ratios. Sorprendentemente todavía hay quien achaca los malos resultados de PISA a la existencia de la escuela privada concertada y se muestra a favor de favorecer siempre a la enseñanza pública. Afortunadamente estas opiniones son muy minoritarias.
Bien es cierto que abundan las vaguedades, las medidas imprecisas y las muy generalistas, del tipo: es necesario un nuevo modelo educativo, modernizar el actual sistema, efectuar una reforma inmediata o aportar mayor calidad a nuestra educación. Y también que, como contrapunto, se aportan muchas soluciones parciales y fragmentadas como la potenciación de planes lectores o dedicar más horas al estudio. Por eso me reitero en la necesidad de aportar ahora elementos para un debate sereno, basado en estudios rigurosos que de verdad sirvan para consolidar mejoras de nuestro sistema educativo.
Victoria Moya
Directora del Departamento de Comunicación de EC
Martes, 29 de mayo
Escuelas Católicas
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo