Buenos Aires acogió a mediados del pasado mes de septiembre (del 13 al 15) el Congreso Iberoamericano de Educación bajo el título “Metas 2021”, que fue organizado por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación (OEI), el Ministerio de Educación de Argentina y la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
El encuentro se convirtió en marco para establecer los mecanismos de seguimiento y evaluación de la propuesta “Metas 2021: La educación que queremos para la generación de los Bicentenarios”, que tuvo su génesis en la XVIII Conferencia Iberoamericana de Ministros de Educación, celebrada en mayo de 2008 en el Salvador y fue posteriormente aprobada en la Conferencia de Ministros de Lisboa en abril de 2009. Este proyecto, como indica su lema, tiene como horizonte el año 2021, año en que se cerrará el ciclo de celebración de los primeros doscientos años de historia de los países iberoamericanos.
Los más de 3.000 asistentes a la cita pudimos reflexionar sobre las 11 metas a conseguir fruto del consenso y el diálogo:
1. Reforzar y ampliar la participación de la sociedad en la acción educadora.
2. Lograr la igualdad educativa y superar toda forma de discriminación en la educación.
3. Aumentar la oferta educativa inicial y potenciar su carácter educativo.
4. Universalizar la educación primaria y la secundaria básica y ampliar el acceso a la educación secundaria superior.
5. Mejorar la calidad de la educación y el currículo escolar.
6. Favorecer la conexión entre la educación y el empleo a través de la educación técnico-profesional (ETP).
7. Ofrecer a todas las personas oportunidades de educación a lo largo de toda la vida.
8. Fortalecer la profesión docente.
9. Ampliar el espacio iberoamericano del conocimiento y fortalecer la investigación científica.
10. Invertir más y mejor.
11. Evaluar el funcionamiento de los sistemas educativos y del proyecto “Metas educativas 2021”.
La idea de elaborar un conjunto de metas para enriquecer la educación en los países iberoamericanos es ambiciosa, puesto que se debe pensar en una mejora de la calidad y la equidad en la educación que a su vez haga frente a la pobreza y la desigualdad, favoreciendo la inclusión social. Además siguen presentes retos no resueltos como el analfabetismo, el abandono escolar temprano, el trabajo infantil, el bajo rendimiento de los alumnos y la escasa calidad de la oferta educativa pública. Y no podemos olvidar el importante papel de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la enseñanza, que necesita de una apuesta por la innovación, la creatividad y el desarrollo de la investigación y del progreso científico.
No será fácil conseguir las metas, pero el esfuerzo por ponerlas en práctica, sin duda, no será tiempo perdido. Han sido más de dos años de discusión y debate del documento inicial, el cual ha contado con la participación de diferentes sectores de la sociedad, lo que ha permitido que se haya enriquecido en gran medida, hasta obtener esta versión final presentada en el Congreso y que será aprobada oficialmente por los Jefes de Estado y Gobiernos de Iberoamérica en la próxima cumbre regional que tendrá lugar los días 3 y 4 de diciembre de 2010 en Mar de Plata (Argentina).
Lógicamente el conjunto de metas marca un hito en el ámbito de la educación iberoamericana, si bien asoma la sombra de la sospecha de que dichas metas puedan llevarse a cabo, pues retos como terminar con el analfabetismo que afecta a 32 millones de personas, escolarizar a 15 millones de niños no escolarizados entre 3 y 6 años, mejorar la calidad de la enseñanza o apoyar a los sectores más desfavorecidos para que más jóvenes estudien más tiempo, hacen ambicioso el proyecto. Por ello, en este sentido, entiendo acertadas las palabras del secretario general de la OEI, Álvaro Marchesi: “Creo que hemos superado entre todos los países el primer gran reto: planificar la educación a medio plazo, calcular los costos del proyecto y asumir su financiación. Ahora vienen los siguientes: cumplir los compromisos y mantener la coherencia de las políticas y de la gestión. Por eso sería tan importante un acuerdo político en cada país para la ejecución del proyecto, aunque luego el partido ganador le diera su impronta ideológica”
Para alcanzar las Metas 2021, se hará imprescindible contar con dinero. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe de la ONU (CEPAL) ha calculado el coste para llevarlas a cabo y más tarde cada país lo ajustará a su realidad y posibilidades. Así los cerca de 80.000 millones de euros que se estiman necesarios, saldrán de un esfuerzo presupuestario sostenido y de un fondo solidario de unos 3.900 millones de euros para ayudar a los países con más dificultades para conseguir los objetivos. Ese fondo se establecerá con dinero que aportarán los Gobiernos Iberoamericanos con mayor desarrollo (unos 940 millones de euros); empresas y fundaciones (otros 1.500 millones), y agencias europeas de cooperación, organismos internacionales, cooperación americana y donaciones diversas (más de 780 millones).
2021… poco más de diez años para lograr grandes metas. El objetivo ya está fijado, hay tiempo, financiación, y mucha ilusión por lograr alcanzarlas. El trabajo y esfuerzo por conseguirlo será el mejor camino, sin duda.
Carlos Ruiz Fernández
Miembro del Consejo Escolar del Estado por EC
Martes, 29 de mayo
Escuelas Católicas
Jordi Llisterri i Boix
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Juan Fernandez Krohn
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Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo