Uno de los mantras que arguyen los defensores de la escuela pública es que la libertad de elección de centro fomenta la segregación social. Esta hipótesis para ellos resulta incuestionable. Se da por descontado que a mayor capacidad económica y mayor estatus social, mayor es la inclinación a escoger un centro privado o privado-concertado. Ante esta situación, la cohesión social exigiría coartar la libertad de elección de centro o reducirla a su mínima expresión. Eso cuando no su supresión por un modelo de escuela única y pública (se añade también lo de laica).
Sin embargo, un informe de FUNCAS (Fundación de las Cajas de Ahorro) sostiene precisamente lo contrario en el estudio publicado en el número 39 de la serie “Economía y Sociedad” y que lleva por título “Educación y Familia. Los padres ante la educación general de sus hijos en España” (2009).
Este estudio dedica su epígrafe 4.3 a “los efectos (inesperados) de la libertad de elección sobre el equilibrio entre enseñanza pública y privada”. La encuesta realizada entre una muestra de padres de centros públicos y privados revela dos datos de relevancia. Por un lado, una mayoría de padres (45,9%) se decanta por un sistema educativo mixto y equilibrado (público y privado), frente un 23,8% que apuestan por el predominio público y un 21,8% que preferirían un sistema sólo público. Sin embargo, en 1998 los padres que preferían un sistema mixto y equilibrado eran el 22,9%, el de predominio público el 16,5% y por el sistema sólo público, atención, el 51,9%. Es decir, en una década se ha reducido en más de la mitad los padres que prefieren un régimen de escuela única y pública.
Por otro lado, la encuesta estudiaba la predisposición de los padres a cambiar de centro público a privado y viceversa. Si se suman los padres que lo harían seguro y los que lo ven probable resulta que el peso del sector público pasaría del 66,6% al 61,4% mientras que el sector privado pasaría del 33,4% al 38,6%. Es decir, tan sólo una variación del 5%. Sin embargo esta variación tendría efectos importantes sobre la composición social de los centros. Así, en los centros públicos el porcentaje de familias de estatus alto o medio alto se elevarían del 26,7% al 31% y las de medio-bajo y bajo pasarían del 22,7% al 17,5%. En cambio, en los centros privados, en el primer caso, bajaría del 49,6% al 39,7% y, en el segundo, subiría del 8,3% al 18,4%. En definitiva, a mayor capacidad de elección de centro, mayor cohesión social de los mismos.
De esta forma, en los actuales tiempos de pacto educativo, los defensores de la escuela pública y única se encuentran con un apoyo social significativamente menor y con menos argumentos para oponerse a la libertad de elección de centro. Por otro lado, el Ministerio de Educación debería tener en cuenta que al atender la demanda de los padres en la programación escolar de los puestos escolares está favoreciendo no sólo el ejercicio de sus derechos constitucionales sino que, a la vez, está contribuyendo a la cohesión social que tanto pregona el Partido Socialista. ¿Prevalecerán los tópicos o se impondrá la razón?
José A. Poveda González
Abogado de Escuelas Católicas
Martes, 29 de mayo
Escuelas Católicas
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo