Suele decirse que las “palabras se las lleva el viento”. Yo diría que incluso las escritas, también. Que fácil es hablar de “Pacto político y social por la educación”, de “aunar fuerzas para encontrar el consenso”, en definitiva, de “dejar a un lado la política para buscar soluciones entre todos”. Realmente es fácil y correcto.
Pero lo difícil es traducir esos buenos propósitos en medidas concretas y tangibles, en resoluciones publicadas en el BOE, en presupuestos contantes y sonantes, en convocatorias públicas abiertas a todos.
Realmente uno no sabe qué pensar cuando en la misma semana escucha al Ministro de Educación defender con fe “un Pacto educativo en el que nos encontremos reflejados todos”; a la vez que le ve presidir la constitución de la “Mesa Social de la Educación” en la que están presentes únicamente CC.OO., UGT, CEOE y CEPYME, y presentar a los Consejeros de Educación de las distintas comunidades autónomas un nuevo texto de Pacto que deja de lado las peticiones esenciales de la enseñanza concertada. Para rematar la semana, uno lee con asombro el BOE que publica los últimos convenios firmados entre el Ministerio de Educación y las CC.AA. para la implantación de las novedades de la LOE, con medidas de mejora destinadas directamente a la enseñanza pública.
¿Cómo se come todo esto? Aunque tengamos actitud positiva, realmente necesitamos mucho pan para digerir semejante “desplante seriado”. A estas alturas, todavía no sé qué piensa el Ministerio de la enseñanza concertada: ¿es complementaria o subsidiaria de la pública?, ¿tiene que disponer de los mismos recursos que la pública o no?, ¿debe ser tratada como apéndice de la Administración o prima su naturaleza privada?, ¿está para satisfacer necesidades de escolarización o para hacer posible la libertad de enseñanza?, ¿se considera la demanda social como factor a tener en cuenta en la programación de puestos escolares o ésta prevalece sobre todo lo demás?
Estamos cansados de pedir un Pacto educativo sólido y amplio, pero no podemos seguir aceptando desplante tras desplante. Si se considera a la enseñanza concertada un “mal menor y necesario”, dígase y respondamos con contundencia y claridad. Pero este “sí pero no” se hace cada día más insufrible. Es incomprensible que no se cuente con las organizaciones propias del sector educativo (patronales, titulares, sindicatos) a la hora de crear una Mesa Social de participación de los agentes sociales. A ver si se trata de cubrir el expediente y sonreir a la cámara, en el mejor de los casos.
Para terminar con otro adagio, “el movimiento se demuestra andando”. Si el Ministerio de Educación desea realmente un Pacto con todos y entre todos, que ofrezca medidas concretas de apoyo y mejora de la enseñanza concertada, sin complejos, con valentía, reconociendo la labor social realizada y el respaldo que tiene entre las familias. Sólo así podremos subirnos al tren del Pacto, sin temor a ser “desenganchados” a la primera ocasión.
Luis Centeno Caballero
Abogado de Escuelas Católicas
Martes, 29 de mayo
Escuelas Católicas
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo