Hace unos días, con ocasión de debate abierto sobre el pacto educativo, leía esta frase del actual Presidente de CEAPA en relación con la libertad de elección: “libertad de elección, sí; que la tengamos que pagar todos, no.” Aunque la afirmación no deja de ser un poco ambigua, entiendo que lo que ha querido decir es que no es aceptable que los padres de la pública paguen la libertad de elección de quienes eligen la escuela concertada.
Creo que detrás de esta afirmación y de otras similares que he escuchado con frecuencia hay un terrible error de concepto, porque lo que sucede es exactamente al revés. Son los padres de la concertada quienes hacen posible que la escuela pública sea totalmente gratuita.
Me explico. Hoy nadie puede razonablemente dudar de que un alumno de la escuela pública le cueste a las administraciones educativas al menos un 40% más que un alumno en la concertada. Así lo han reconocido varias de ellas y basta con poner la atención en estos datos para comprenderlo: la escuela pública tiene una ratio de alumno por aula bastante inferior que la concertada, sus profesores dan menos horas de clase y todavía no está alcanzada la prometida equiparación salarial. Además las administraciones deben construir los centros públicos, proveerlos del mobiliario y del material didáctico necesario para la docencia.
La consecuencia es clara, si toda la enseñaza concertada fuera enseñanza pública, su coste sería inasumible para las administraciones y ésta dejaría de ser totalmente gratuita como lo es ahora. Pero hay más. Todos pagamos los impuestos en proporción a nuestros recursos económicos para recibir unas prestaciones sociales idénticas, entre ellas la de la educación. Conceptualmente hablando tendríamos que decir todos tenemos derecho a que las administraciones gasten en la educación de cada uno de nuestros hijos la misma cantidad, independientemente de si escolarizan en un centro público o en un centro concertado.
Es claro que quien está pagando la libertad de elección de los padres que prefieren la enseñanza pública son los padres que llevan a sus hijos a la concertada, pues permiten que se dedique parte del dinero que les corresponde a los padres de la pública.
El error de concepto nace de una comprensión incorrecta del marco constitucional que los españoles nos hemos dado para regular nuestra convivencia, que en su Artículo 27 declara la libertad de enseñanza. Una libertad que se concreta en la elección del centro educativo y que ejercen tanto quienes escogen los centros concertados, como quienes prefieren los públicos.
Manuel de Castro
Martes, 29 de mayo
Escuelas Católicas
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester