Los discursos políticos, los argumentos de novelas y de películas y el ambiente social que nos envuelve, producen un efecto de tolerancia y convivencia con el tipo de relaciones de ruptura y violencia entre personas, tan en boga actualmente.
La ruptura de las familias por violencia, desamor, intolerancia, relaciones paralelas siempre es un hecho muy doloroso, pero se ve cada vez más normal, y se acepta la solución de las separaciones matrimoniales como mal menor.
En estas circunstancias, la generación más adulta permanece como referencia y espacio donde volver, cobijo, recinto franco, espacio afectivo. Mas en estos retornos de hijos tan heridos, se producen en muchas ocasiones desajustes emocionales que repercuten en la convivencia de las tres generaciones, la de los abuelos, los padres y la prole.
Aunque la respuesta generosa de la generación más adulta esté salvando muchas intemperies, hace falta restablecer el respeto, la ternura, la fidelidad, la responsabilidad, la delicadeza, la gratuidad y generosidad en el matrimonio, para mantener el proyecto fascinante de la familia. Hace falta recurrir a la trascendencia y al perdón.
El tejido social que más estabiliza a la persona es la familia bien estructurada, donde cada miembro es querido por él mismo, y donde cada miembro ofrece lo más noble de sí al hogar.
Nunca se puede arrojar la toalla en la defensa de la institución y recinto que más consolida la convivencia y construye a la persona.
Ángel Moreno Sancho
Capellán del Monasterio Cisterciense “Madre de Dios” en Buenafuente del Sistal
Martes, 29 de mayo
Escuelas Católicas
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester