Cuando uno se asoma a la historia descubre cómo se repiten los errores humanos, a pesar del sufrimiento que se haya producido por mantener posturas intransigentes y despóticas. Se debería aprender de lo acontecido cuando se han impuesto formas de vivir o de pensar.
En cualquier caso, nunca cesará el grito de los hombres reclamando de una u otra forma la libertad contra toda opresión idolátrica, contra toda dominación despótica, contra toda esclavitud, aunque esté encubierta.
Tanto a quienes se adelantaron a proclamar la aspiración más sagrada del ser humano como a los que hoy mismo lo hacen, les acontece como a todos los profetas que pregonan la verdad, que son marginados, descalificados y hasta perseguidos.
Hoy día no sólo es voz en el desierto la de Juan el Bautista, o la de aquellos que sufren en la clandestinidad la prepotencia de los que dominan. El poder puede llegar a desertizar el corazón humano, para intentar dejarlo insensible con el ofrecimiento de la hartura y el halago desmedido del consumo, del placer o de la evasión.
Es hora de comenzar de nuevo, de abrir los ojos y de encaminarnos hacia la luz que viene de lo alto, la que se ha manifestado para bien de toda la Humanidad. Es tiempo de responder con austeridad, vida familiar y solidaria, con dimensión trascendente y orante.
Ángel Moreno Sancho
Capellán del Monasterio Cisterciense “Madre de Dios” en Buenafuente del Sistal
Viernes, 17 de febrero
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