Escuelas Católicas

Apostar por la formación, apostar por el futuro

15.01.10 | 10:17. Archivado en Política educativa
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El futuro de la escuela está en estrecha relación con la calidad de sus profesores y del trabajo que desarrollan. Hoy, este futuro pasa por impulsar procesos y medios eficaces que aseguren su formación, su permanente actualización y adaptación a las situaciones que la sociedad plantea en cada momento y en cada cultura. Así lo reiteran, entre otros muchos estudios, las conclusiones del “Informe TALIS. La creación de entornos eficaces de enseñanza y aprendizaje: síntesis de los primeros resultados” (OCDE, 2009) . Nuestra sociedad está envuelta en un proceso de rápida transformación y vertiginosos cambios que afectan a la manera cómo trabajamos, nos relacionamos, pensamos y aprendemos. Es un desafío que exige profundas transformaciones, tanto para la escuela como institución como para cada profesor en su tarea educativa diaria. Hoy se habla de “reinventar la escuela”, de redefinir la función educativa y docente del profesor, de la necesidad de inventar nuevas formas para responder a las nuevas situaciones educativas.

También en la escuela católica, apostar por el futuro implica apostar por la formación de sus educadores, capaces de hacer realidad el proyecto educativo cristiano en el seno de la sociedad, en este momento de la historia de las Instituciones Titulares y en el futuro. Requiere poner en marcha procesos y planes de formación que lleven a mejorar y actualizar en los educadores las competencias que garanticen la calidad de su tarea:

 Sus competencias personales: crecimiento personal, equilibrio emocional, capacidad comunicativa, compromiso con la educación, actitud crítica...
 Sus competencias profesionales: práctica docente, relación educativa, atención a la diversidad, trabajo en equipo, relación con las familias...
 Sus competencias como educadores de un centro de inspiración cristiana: identidad como educador cristiano, colaboración en la construcción del Reino de Dios, compromiso con la educación en los valores evangélicos...
 Sus competencias institucionales: conocimiento del proyecto educativo, los objetivos, el estilo pedagógico y la espiritualidad propias del carisma institucional, participación y compromiso con ellos...
Para una escuela, para un grupo de escuelas, para una Institución Titular, promover con seriedad estos procesos de formación y comprometerse con ellos, implica:
 Plantearse la formación como una prioridad.
 Planificar la formación. Promover un plan de formación que desarrolle acciones formativas dirigidas de modo prioritario a su profesorado y sus directivos. Hacerlo con las propias fuerzas o apoyándose en aquellas ofertas externas capaces de responder con garantía a las necesidades de formación que sienten sus profesores y la propia escuela o Institución.
 Invertir en formación, buscando fuentes de financiación externa con las que poder hacer frente a esta necesidad y a esta prioridad.

Apostar por la formación hoy es invertir en futuro. En el futuro, nuestras escuelas serán, en buena medida, fruto de las opciones de formación de nuestros educadores y directivos que hoy nosotros hayamos sido capaces de impulsar.

Juan José Brunet

1 Cf. SCHLEICHER, Andreas: “El informe TALIS. Conclusiones de la Primera Evaluación Internacional sobre Enseñanza y Aprendizaje”. Fundación Santillana. 2009.


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