Un número incontable de personas vive entre nosotros sin tierra, sin casa, sin papeles, sin familia, sin nombre. Viven de forma clandestina y buscan refugio, hogar, acogida, posibilidad de subsistencia y de trabajo.
Los podemos sentir como enemigos, competencia a la hora de repartir el lote del bienestar, de la estabilidad en nuestra vida afincada, estable, en tierra propia, entre los nuestros.
Son hombres y mujeres atraídos por el noble deseo de alcanzar un futuro mejor para sus hijos; han arriesgado sus vidas, y siguen arriesgándolas en las circunstancias sociales que se han precipitado sobre nuestras empresas.
Heridos por el estigma de extranjeros, emigrantes, parados, necesitan referencias humanas, sociales, religiosas, y ayuda de pan y de afecto.
La Navidad sigue siendo real en muchos lugares, y para muchas personas lo es de manera dramática. A los creyentes nos ofrecen el realismo del sacramento de aquellas benditas personas que buscaban un lugar para que la Nazarena diera a luz a su Hijo, el Hijo de Dios.
Tenemos ante nosotros el misterio, la mano que pulsa nuestro corazón, la posibilidad de dar cobijo, ayuda, amor, referencia a los que siguen sintiéndose sin posada.
Ángel Moreno Sancho
Capellán del Monasterio Cisterciense “Madre de Dios” en Buenafuente del Sistal
Martes, 29 de mayo
Escuelas Católicas
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester