Oye, atiende. Hay una señal. Tienes un mensaje en el móvil.
Sí, en el tuyo.
Todos tenemos un móvil espléndido, de última generación, con gran cobertura y sensibilidad. Es perfecto. Se llama “CORAZÓN”.
Su GUÍA–AGENDA está llena de nombres. Puedes repasarla. ¿A quién vas descubriendo? Están tus padres, hermanos, los familiares que más quieres, tus amigos, profesores y compañeros… gente que quieres mucho y algunos que te resultan más difíciles de trato, que te caen mal. Quizá hay nombres que no recuerdas, o no sitúas, pero que han pasado por tu vida.
Tiene distintas PANTALLAS y es posible que tengas una que no te deja ver bien cómo anda tu BATERÍA. Esa señal que indica si está cargado de vida, de ilusión, de proyectos. A lo mejor necesitas que se recargue. No te preocupes. También tienes un CARGADOR. Está fuera de ti, pero existe. Son esos elementos de ayuda: personas que te rodean, una palabra, un gesto de amistad…
¿Todavía no percibes la señal? Quizá has bajado una melodía fuerte o extraña que oculta las señales de llamada y la entrada de los mensajes.
Necesitas REPROGRAMARLO y dejarlo claro, limpio y en buenas condiciones para que entren los nuevos mensajes. ¿Te atreves?
De acuerdo. Ahora está dispuesto. Puedes ver el sobrecito. Ese mensaje nuevo que te ha llegado.
Viene con un nombre: JESÚS.
El mensaje es PARA TI. Exclusivo. Está ahí. Quiere entrar, pero no se impone. Sólo es una INVITACIÓN. Son así los mensajes de Jesús: se ofrece, no manda, no fuerza con poder, no te “raya”. Sencillamente viene, se acerca, se hace como tú: UNO DE TANTOS. Lo has oído antes “…no hizo alarde de su categoría de Dios, se despojó de su rango, y actuó como un hombre cualquiera”.
Viene como un niño pequeño. Sus señas no son llamativas: pañales, pesebre. Las entienden los que no se creen los mejores: María, su madre; José; los pastores. Los que han sido capaces de leer los signos sencillos de la vida y de creerse los anuncios de la Buena Noticia. También lo has oído antes: …os anuncio una gran alegría que lo será para todo el mundo: Os ha nacido el Salvador. Encontraréis a un niño, envuelto en pañales y acostado en un pesebre…
¿Estás dispuesto a abrir el mensaje?
Dice: Alberto, Ruth, Carlos, Chema, Alejandra, Sonia, Víctor, Marta, Sara…. Sí, pero no aparecen todos los nombres, hay uno sólo y es tu nombre. El tuyo personal, tal como te llaman las amigas y amigos.
Sigue: ¿Me conoces? A lo mejor sólo de oídas. ¿Quieres que seamos amigos?
Te ofrezco mi compañía, estar contigo.
Aquí está mi mano, si te sirve de ayuda. Chócala.
Sé que tienes deseos de paz, de felicidad, de amar. Los comparto contigo. Podemos realizarlos juntos. Te puedo enseñar mi manera: servicio, compartir, solidaridad, tolerancia, cercanía, amor del de verdad, del que es capaz de esforzarse y darse a otro sin esperar nada a cambio.
Tú decides. Espero tu respuesta. TE QUIERO. Jesús.
Ahí está el mensaje. Tienes varias opciones: Borrar. Guardar. Llamar. Responder.
TÚ DECIDES.
Inmaculada Tuset
Presidenta de Escuelas Católicas
Martes, 29 de mayo
Escuelas Católicas
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester