Es bueno salir de toda endogamia, cruzar las fronteras de la tierra propia, del nacionalismo egocéntrico, viajar o peregrinar por las extensas latitudes de la humanidad multicolor.
Cada vez que peregrino a Medio Oriente soy testigo de tres mil años de historia humana al tener delante desde los asentamientos primitivos de los beduinos en el desierto, bajo lonas de pelo de cabra, algunos ya más modernizados con tejados de otros materiales, a los mantos de oración de los judíos frente al muro del templo de Jerusalén, los burkas de la mujeres musulmanas, los hábitos religiosos de los monjes ortodoxos griegos, de los sacerdotes coptos, de los religiosos armenios, de los cristianos sirios, de los eremitas etíopes, de los frailes franciscanos; los modos de vestir de los creyentes más radicales judíos, de los practicantes islámicos, de los drusos, que conviven y pasean entre las formas más occidentales.
Es difícil, ante tal espectáculo, mantenerse en el principio absoluto de creerse con el privilegio de ser el mejor y proyectar juicios despectivos sobre modos de vida tan diferentes, por más que se sienta distancia respecto a las costumbres y expresiones sociales de cada uno de los grupos, etnias, culturas y religiones.
No es un relativismo o eclecticismo lo que conviene como reacción adecuada, sino el respeto y la consideración de la dignidad de las diferentes expresiones. Uno no se puede atrincherar en el gueto, ni tampoco echar por la borda la propia cultura, pero cuando se respeta la diferencia, en vez de sentirla como peligro, se la aprecia como enriquecedora.
El mundo es muy grande, a la vez que decimos que es como un pañuelo. Hoy, por la fuerza de las migraciones, nos encontramos por las calles del más pequeño pueblo con personas de raíces, credos, etnias y culturas distintas. Saber respetar, valorar, acoger, convivir es una llamada y una necesidad en nuestra educación personal y comunitaria, sin caer en el desprecio de lo propio ni en un complejo localista, y sin estigmatizar al foráneo por prejuicios.
Ángel Moreno Sancho
Capellán del Monasterio Cirtenciense “Madre de Dios” en Buenafuente del Sistal
Martes, 29 de mayo
Escuelas Católicas
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester