Escuelas Católicas

Colegios católicos sin crucifijos (II)

04.12.09 | 14:15. Archivado en Política educativa, José Antonio Poveda
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En mi anterior comentario me refería a la proposición no de Ley presentada por ERC en el Congreso para retirar los crucifijos en los centros públicos. El diputado de ERC, señor Tardá, había manifestado que su objetivo, en un segundo momento, era que la medida también alcanzase a los centros concertados, si bien este aspecto no lo incluyó en su propuesta. Por eso, la sorpresa ha sido mayúscula cuando el PSOE propuso una enmienda transaccional quitando la referencia a “públicos” para dejarlo abierto en general a cualquier colegio, lo que podría incluir, lógicamente, a los centros privados, sean o no concertados. La verdad es que ya son ganas de molestar al personal y más cuando se intenta alcanzar un pacto por la educación. ¿Qué pensará de todo esto el Ministro de Educación?

Ya decía que el materialismo dialéctico necesita de la tensión y el conflicto para que la historia avance. Y ahora me acuerdo de la confidencia que el señor Zapatero le hizo al periodista Iñaki Gabilondo: “Nos conviene que haya tensión”. Es una lástima que un Presidente del Gobierno quiera la tensión en la sociedad. En una sociedad plural es inevitable que haya tensiones, pero la función de un gobernante es reconducirlas en beneficio del bien común y no precisamente generarlas de forma artificial, enfrentando y dividiendo a la sociedad.

¿Por qué se hace? ¿Hacia dónde se quiere conducir o avanzar la historia con estas “tensiones”? La pregunta parece inevitable cuando se ponen seguidas algunas de las iniciativas del Gobierno en los últimos años: Ley del matrimonio homosexual, Ley de memoria histórica, Ley de reproducción asistida, Ley de Educación con la controvertida EpC, y Ley del aborto. Ahora esta proposición no de Ley. Y se está cocinando una futura Ley de Libertad Religiosa. Visto así cuesta pensar que sean solamente la respuesta a cuestiones concretas y no parte de un programa más amplio que pretende imponer una determinada moral y concepción de la vida desde el propio estado.

Pero quizá las cosas sean más sencillas. En distintos foros, blogs y prensa de izquierda se venía acusando al PSOE de permisividad con la Iglesia. En ese contexto la propuesta de ERC podía interpretarse simplemente en clave electoral, como un intento de atraer el voto de izquierdas, poniendo en aprietos al PSOE. Pero éste sale con un órdago a la grande, si quieres caldo toma dos tazas, porque quiere retener esos votos con elecciones en Cataluña a la vista. Pero como a la vez no quiere perder por el centro, el órdago lo hace en una proposición “no de ley”, que en el fondo no regula nada, en la que el Congreso insta al Gobierno a “trasladar la jurisprudencia establecida por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos respecto del Artículo 9 del Convenio Europeo para la protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales, relativo a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, desde el principio de neutralidad ideológica y religiosa del Estado y, especialmente, en lo relativo a los centros escolares”.
Conviene leer esta “fórmula” con frialdad (como pedía Tomás Moro en “Un hombre para la eternidad”), aunque sea difícil. La jurisprudencia que se pide trasladar lleva implícita su aplicación en centros públicos, que es el supuesto de hecho que se le planteó a ese Tribunal, y que fue una circunstancia determinante en la sentencia. ¿Por qué es importante tener en cuenta esto? Por lo que decía el honorable Jordi Puyol en una reciente entrevista en los Desayunos de TVE: “Zapatero ha engañado a media humanidad y a la otra”. Si yo fuera el señor Tardá no estaría muy tranquilo si realmente pretende la retirada de los crucifijos de los centros privados (concertados o no). La “fórmula” de la proposición no de Ley no aprueba eso y, por otro lado, el Gobierno no necesita una proposición no de ley para poderlo hacer. Y legalmente lo tendría muy, muy difícil si nos atenemos a la Constitución y la jurisprudencia del Tribunal Constitucional. Los crucifijos no se retirarán de los colegios privados católicos, estén o no concertados. Mientras tanto, el PSOE le puede estar quitando votos a ERC. Y todos haciendo el juego.

En cualquier caso, mientras se escriben estas líneas, la cruz que no se retira es la del paro y la que se vuelca con estos “crucificados” es Caritas. Si estuviera en paro, me colgaría de una cruz ante la puerta del Congreso: “Bájeme de aquí, señor Presidente”.

José Antonio Poveda González
Abogado de Escuelas Católicas


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