La Congregación Jesús-María seguro que podría dar respuestas a muchas de estas preguntas. En el año 1997 comenzó en Haití su labor socioeducativa de múltiples formas. Actualmente componen la congregación seis religiosas, asentadas en Gros Morne (2), en Jean Rabel (2), y recientemente ubicadas en Port au Prince (2) para iniciar una nueva misión. Todas ellas ofrecen sus mejores cualidades con el objetivo de fomentar y apoyar en diferentes lugares del país la educación de la infancia y la juventud. Sus prioridades siempre son los más desamparados y los más discriminados por la sociedad. En ello incluyen de una manera especial a las mujeres y la protección del medio ambiente.
Isabel Sola Matas, religiosa de la Congregación Jesús-María, ubicada en Puerto Príncipe, nos ha relatado recientemente que las cuestiones que más preocupan son la casi nula inversión del Gobierno en educación y sanidad, y la deforestación del país provocada por las lluvias torrenciales, la tala sin control y la furia de ciclones y huracanes que devastan periódicamente pueblos, cosechas, casas…
Por otro lado, la crisis financiera mundial afecta doblemente a este lugar. El 80% de la población vive en la pobreza y la mitad de ésta, en la miseria absoluta. La lucha por la supervivencia es el modo de vivir más generalizado y la gente busca en la ciudad una salida a su situación. Una tendencia que lejos de arreglar el problema, lo agrava, por lo que desde el Gobierno se está potenciando la descentralización, es decir, medidas para favorecer la vuelta a las provincias, a los pueblos.
Las Religiosas de Jesús-María, conscientes de la necesidad de trabajar en zonas exteriores a Puerto Príncipe para evitar la emigración de la población rural a la ciudad en busca de mejores posibilidades educativas, han comenzado una misión en una zona carente de recursos que abarca diversos ámbitos de la zona rural del Sector Comunal de Thomazeau, situada al Oeste de Haití. Allí, intentan ofrecer a sus habitantes una oportunidad para mejorar su vida y, especialmente, promueven la educación infantil.
¿Cuáles son las características de la zona objetivo a apoyar?
La radiografía sería la siguiente. La población del Sector Comunal de Thomazeau se halla en extrema necesidad, no sólo de recursos materiales sino de dignidad humana. La falta de escuelas con un mínimo de infraestructuras, el hambre, las dificultades de comunicación, la privación de servicios, la dureza del clima (azotes de lluvia, huracanes…), las consecuencias de la deforestación y la erosión del suelo, etc. conforman un círculo vicioso de situaciones generadoras de la más absoluta pobreza. En materia de educación, las escuelas que existen se encuentran en condiciones deplorables y semidestruidas, sin terminar o con medios demasiado vulnerables que hacen peligrar la seguridad de los más pequeños. No existen separaciones de los alumnos por edades y cursos, debido a la falta de espacios en buen estado y a la escasez de maestros con titulación. Además, el acceso a las escuelas está muy complicado debido al mal estado de las carreteras, por ello los niños deben caminar largas horas hasta llegar a ellas (imposible en la época de lluvias). Llegan cansados y hambrientos sin poder hacer frente a un nuevo día. En general las escuelas son precarias, sin calidad y sin seguridad frente a los desastres naturales tan habituales en Haití. Tampoco existen letrinas ni pozos de agua y los maestros apenas cuentan con formación.
¿Cómo avanzar y conseguir transformar la realidad?
Desde el Departamento de Cooperación Internacional de FERE-CECA se están iniciando acciones para llevar a cabo, junto con nuestra contraparte local en el terreno -Congregación Jesús-María y como responsable directa Isabel Sola Matas-, un macroproyecto para mejorar la calidad de vida de los habitantes de la zona rural del Sector Comunal de Thomazeau, fomentando la atención y educación de las poblaciones de La Perriere, Hatte Droullard, Mercaron y Raquett Joineau. Con ello también se pretende contribuir a impulsar la andadura hacia la consecución de los Objetivos del Milenio y de la UNESCO, Educación Para Todos (EPT):
• Formación de los maestros a través de la Pedagogía de Montesory, adaptado a la cultura del país.
• Construcción de cantinas escolares que a medio plazo se mantengan por sí mismas con las aportaciones y el trabajo del pueblo haitiano. Es imprescindible crear conciencia de la responsabilidad del mismo pueblo, de todos y cada uno los que forman cada localidad, para salir del bloqueo en el que se encuentran.
• La construcción de cuatro escuelas sólidas, seguras y completas, comenzando por las preescolares (necesidad más urgente), y continuando paulatinamente con los ciclos siguientes de educación primaria.
Ante tal situación, ¿quién se queda de brazos cruzados? Yo no.
Gracias a Isabel Sola, y a todas sus compañeras que la acompañan en esta dura y gratificante aventura hacia un mundo más justo en un lugar llamado Haití.
Laura Ayerdi Zurutuza
Departamento de Cooperación Internacional de EC
Martes, 29 de mayo
Escuelas Católicas
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester