Una de las señas de identidad de la escuela católica ha sido siempre que sus centros se constituyan en verdaderos focos de influencia educativa y participación, no solo para con los alumnos que en ellos se educan, sino para toda la zona o barrio en el que están ubicados. Nuestros centros han sido siempre y deben seguir siendo centros de puertas abiertas.
La denostada LOGSE (no todo lo en ella establecido fue malo) subrayó la necesidad de que la escuela abriera sus puertas al barrio para permitir una doble interacción: del centro hacia el exterior (los colegios no debían limitarse a educar a sus alumnos) y del exterior hacia el centro (lo que pasa fuera debe interesar al colegio. Los padres, las gentes del barrio deben tener acceso al colegio).
Martes, 29 de mayo
Escuelas Católicas
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester