No querría caer en la dialéctica a la manera de lo que Nicolás de Cusa narra en la “Docta ignorancia”, cuando un teólogo y un ateo, después de estar demostrando cada uno sus puntos y razones para afirmar o negar a Dios, ninguno convenció al otro.
A poco que se escuchen los discursos ideológicos actuales, se puede observar cómo unos dicen: “Dios no existe”. Otros viven como si Dios no existiera, o afirman que aunque exista, no se ocupa del mundo. Los hay resentidos, escépticos, indiferentes. El universo tiene su autonomía. El ser humano posee su libertad, y desde estos principios, cabe plantear la historia y la sociedad de manera emancipada de Dios. Hay muchos que son ateos prácticos, otros se confiesan agnósticos frente a la realidad trascendente y sobre Dios.
Martes, 29 de mayo
Escuelas Católicas
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester