Escuelas Católicas

El beneficio de la santidad

16.11.09 | 09:03. Archivado en Pastoral, Ángel Moreno
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LA SANTIDAD ES UN BIEN SOCIAL

En el libro del Génesis, se lee el diálogo que el patriarca Abraham mantuvo con Dios sobre la ciudad de Sodoma. Si hubiera encontrado diez justos, Sodoma no habría sido destruida. En el libro del Apocalipsis se afirma: «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios» (Ap 7, 3). La representación de este mundo se mantiene en consideración a los elegidos.

LA SANTIDAD ES LA IDENTIDAD DE LOS HIJOS DE DIOS

Según la carta del Apóstol San Juan, “somos hijos de Dios”. De esta declaración se deduce que llevamos en nuestra naturaleza la identidad de nuestro origen. El ser humano ha sido hecho a imagen de Dios. La vida es participación en el hálito divino. El imperativo es lógico: “Seamos santos, porque Dios es santo”.

LA SANTIDAD ES EXIGENCIA PARA PARTICIPAR EN LA LITURGIA CELESTE

Según el vidente del Apocalipsis, quienes participan en la procesión con túnicas blancas y palmas en las manos, son los que han participado en la suerte del Cordero inmolado. Una muchedumbre inmensa cantaba, rindiendo homenaje a Dios: “La alabanza, la gloria, y la sabiduría, y la acción de gracias, y el honor, y el poder, y la fuerza son de nuestros Dios por los siglos de los siglos” (Ap 7, 12).

LA SANTIDAD ES FRUTO DEL SEGUIMIENTO DE CRISTO

Los santos son los que vienen de la gran tribulación y han lavado sus túnicas en la sangre del Cordero (Ap 7, 14). Son los bienaventurados del Evangelio (Mt 5, 1-12).

LA SANTIDAD EXIGE LA PURIFICACIÓN

El grupo que viene a la presencia del Señor es el de los que tienen las manos inocentes y puro el corazón, que no han confiado en los ídolos (Sal 23). Se les representa vestidos con túnicas blancas. Es el grupo de los que buscan al Señor.

LA SANTIDAD ES NECESIDAD DE LA FE Y EXIGENCIA DE LA ESPERANZA

“Todo el que tiene esta esperanza en Él, se purifica a sí mismo, como Él es puro” (I Jn 3, 3). Por los frutos se conoce al árbol. El creyente, que trata con Dios por la vida sacramental y la oración, tiende, por gracia y emulación, a la santidad de Dios.

LA SANTIDAD ES EL MAYOR GESTO DE CARIDAD

La santidad es prueba del amor de Dios. “¡Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues los somos!” (1 Jn 3, 1). Es respuesta al amor recibido, amor de caridad, gratuito. Y es la mejor actitud posible con los contemporáneos. Los santos siempre han sido testigos de amor para con los que les rodeaban. Son los amigos universales.

Ángel Moreno Sancho
Capellán del Monasterio Cisterciense “Madre de Dios” en Buenafuente del Sistal


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