Escuelas Católicas

¿Obligatoria hasta los 18 años?

04.11.09 | 11:00. Archivado en Política educativa, Manuel de Castro
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En este clima de pacto en el que estamos sumidos desde hace tiempo, el Ser. Ministro de Educación ha puesto sobre la mesa una nueva propuesta para el debate: la conveniencia de prolongar la edad de escolarización obligatoria hasta los 18 años, como una medida más para la mejora de la calidad de la educación de los ciudadanos.

A primera vista no parece descabellado pensar que prolongar aún más el tiempo de permanencia de los jóvenes en las aulas y retrasar la edad de su acceso al trabajo pueda ser una medida llena de ventajas, mírese por donde se mire. Por un lado, se mejora la formación general de todos los ciudadanos y por otro se disminuye el número de jóvenes abocados en las actuales circunstancias de crisis a un paro más que seguro.

Pero a poco que se examine con detenimiento se verá que, aunque la propuesta pueda parecer interesante y valiente, es poco realista. La LOGSE implantó una reciente prolongación de la edad de escolarización obligatoria que pasó de los 14 a los 16 años. Sin poner en duda los aspectos positivos de la misma, hemos de señalar que el sistema educativo español tuvo que pagar un coste bastante elevado: la caída del nivel general de nuestra educación y el consiguiente aumento del fracaso escolar. Y todo ello porque no hemos sido capaces de encontrar la manera de equilibrar la permanencia en el sistema educativo de los llamados “objetores escolares” y de los alumnos con dificultades en el aprendizaje, sin retrasar la marcha general del resto y sin descuidar la adecuada atención a la excelencia.

Obligar a permanecer a todos alumnos en las aulas hasta los 18 años sería ahondar de manera mucho más importante esta dificultad y desde luego poco tiene que ver con la disminución del fracaso escolar en la ESO. El ejemplo de Portugal, donde esta medida está ya implanta, no parece que sea muy esperanzador a la vista de los pésimos resultados que está obteniendo en las evaluaciones internacionales su sistema educativo.

Problema distinto es el de la insuficiente duración de nuestro Bachillerato de dos años, que es reconocida por todos y a la que habría que dar una solución definitiva. Teniendo en cuenta que nadie plantea rebajar ahora la edad de escolarización a los 15 años, las opciones se reducen prácticamente a dos. O convertimos 4º de la ESO en un año diversificado, en un 1º de Bachillerato para quienes vayan a seguir estos estudios, o prolongamos por arriba la permanencia hasta los 19 años. Pero esto es ya una cuestión bien distinta, pues hablamos de la enseñanza “no obligatoria”, es decir, de alumnos que voluntaria y libremente desean seguir estudiando.

En definitiva, la prolongación de la edad de escolarización obligatoria hasta los 18 años es una medida que, una vez analizada con un poco de rigor, tiene muchos más inconvenientes que ventajas y haríamos bien en olvidarnos de ella.

Manuel de Castro Barco


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