Si los problemas en educación los tuviéramos que detectar a través de los asuntos que acaban en los tribunales, hay dos que destacan sobremanera, descontando los conflictos por retiradas de concierto o pérdida de unidades concertadas: uno es la objeción de conciencia a la asignatura de Educación para la Ciudadanía y el otro, los procesos de admisión de alumnos (problema éste que, aunque relacionado con los conciertos, tiene un enfoque distinto). Pero si el primero viene motivado por una intensa campaña a favor por parte de distintas organizaciones de la sociedad civil, con gran repercusión mediática, la segunda, la admisión de alumnos, no ha dispuesto de todo ese fuego de cobertura. De ahí el gran mérito que, a mi juicio, tienen todas esas familias que, con gran desgaste personal, en silencio y sin brillo social, defienden la libertad de enseñanza y su derecho a elegir y se oponen a escolarizar a sus hijos en el centro que les impone la Administración.
Algunos ejemplos. 26 de septiembre, Diario de Cádiz: un juez ordena escolarizar cautelarmente a un menor en 1º de Primaria en el colegio donde su hermano estudia ESO. El niño se había quedado sin plaza en La Salle Mirandilla. 30 de septiembre, Europa Press: los padres de cinco alumnos no admitidos en el Centro Luís de Góngora de Almodóvar del Río (Córdoba) esperan la decisión del juez para escolarizarles en dicho centro. También del 30 de septiembre, Diario de Cádiz: tres son ya los niños que han entrado en San Felipe Neri por orden judicial. El director del colegio no descarta que la cifra aumente en los próximos días. 14 de octubre, el Día de Córdoba: la justicia obliga a la Junta a dar plaza a cuatro niños en el Santa Victoria. Los menores permanecerán durante este curso en el centro gracias a las medidas cautelares dictadas por un juez.
Martes, 29 de mayo
Escuelas Católicas
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester